"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca", Jorge Luis Borges


13 de febrero de 2011

El palacio nos mira, de Juan Carlos Recio







Las columnas se mueven fuera del sueño
y las atrapa el inocente
que en la fronda observa a ratos su vida.
Hay veredas para que flotemos
como si las cúpulas supieran elevarnos,
y animales para gozar hasta ver el fuego.
Mira Sancho,
el aparente abandono y la inmutable riqueza;
hemos sido el polvo, ahora de huesos,
esas columnas donde hay ojos que nos apresan,
el palacio, los trajes, la reina:
sus dos pies descalzos.
En las mañanas me enseñaron a lavarme
los malos presentimientos,
en el agua de rocío cayendo a través de los puentes;
en las tardes olía el aroma de la hierba…
nada se puede secar si uno es feliz,
aunque parezca sembrado a pocos kilómetros de la belleza.
El foso es oscuro
y la corona del Rey como un faro
varias veces al año, alumbra su destino;
el foso viene siendo la mala costumbre
de mirar en la muerte sin que jamás sepamos,
el sentido de nacer para la verdadera inocencia.
Todo es tan liviano en las delicias del palacio;
la solemnidad y cercanía de los espíritus…
Dinastía de razas,
almas para que nos sentemos en su fronda.
Sancho, abro aquí mi duelo contra toda obra que intente
no dejarme soltar las palabras de los hijos,
los frutos,
y la raíz de estos ventanales que miran al vacío.
La paz del corazón es solo la paz de un hombre.
El rey ordena, 
y la corte asume no olvidar ni siquiera
los candelabros que cuelgan como muslos
en el andén donde a ratos yo miro,
como duermen,
mi hija y mi esposa en la casa de cristal
que siempre quise para verlas.
En los palacios hay ojos más importantes que el Rey, 
déjalos que vengan a mirarnos
y siente como flotas para quedarte atrapado;
una columna donde puedas decir:
yo era el palacio y el Rey en esta vida,
la corona la dejé a mi hija,
así, ella podrá cruzar los fosos del misterio.


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"Criticar no es morder; es señalar con noble intento el lunar que desvanece la obra de la vida", José Martí.