"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca", Jorge Luis Borges


18 de agosto de 2018

CONFESIONES DEL LOBO DE CAPERUCITA.



Pues sí, yo soy el Lobo, el villano de ese cuento tan popular que ha recorrido el mundo y al que lo hacen ver tan malo y feroz, al extremo que nadie me quiere. Algo así como el D.J. Trump de los cuentos infantiles. Pero ¿qué creen? Pues, sí, todos ustedes han sido manipulados y engañados por los medios de comunicación, porque estoy seguro, que ninguno o muy pocos de ustedes conocen la verdadera historia de este cuento. Y den las gracias a Carlos, porque por él es que he accedido a dar esta declaración a los medios que nunca antes había hecho. Empiezo pues…

No fue Perrault el primero en la idea de escribir este cuento, aunque si fue el primero que recogió la historia y la incluyó en un volumen de cuentos para niños por allá del año 1697, en el que destacaba sobre los otros por ser, más que un cuento, una leyenda bastante cruel, destinada a prevenir a las niñas de encuentros con desconocidos —Así que fíjense desde cuando viene esto del abuso infantil—, y cuyo ámbito territorial no iba más allá de la región del Loira, la mitad norte de los Alpes y el Tirol. (pa’que vean que soy un ducho en geografía politica)

La idea original fue de un tipo con menos escrúpulo que me vio fortachón y además negro y me dijo —: Tú eres el gallo—. Bueno, más bien el lobo y escribió esta historia con elementos más perturbadores. Yo, ya disfrazado de abuelita invito a Caperucita a comer carne y sangre, pertenecientes a la anciana a la que acababa de descuartizar, y después de habérnosla comido completa, la obligué a acostarse conmigo desnuda —después de hacerle quemar toda su ropa.

Como ven esta versión me hacía ver como un asesino sin escrúpulos, como un caníbal, y además tenía toques pornográficos con escenas de sexo muy candente —me recuerdo que tenía una leyenda que decía: Lenguaje de adulto, escenas de sexo y no apta para menores de 18 años)

Perrault  suprimió estos elementos de la primera versión e hizo una versión más «ligth» queriendo dar una lección moral a los jóvenes que entablaban relaciones con desconocidos, añadiendo una moraleja explícita, inexistente hasta entonces en la historia aunque, al contrario de la versión posterior que hicieron los hermanos Grimm, la de Perrault no tenía un final feliz. Ahí me jamé a la abuelita y la caperucita, pero sin tener nada de sexo. ¡Pinche Perrault!

Fue en 1812, que los hermanos Grimm, dieron otra vuelta de tuerca a la historia. Retomaron el cuento, y escribieron una nueva versión, que fue la que hizo que Caperucita fuera conocida casi universalmente, y que, aun hoy en día, es la más leída. Es en esta versión donde aparece la figura del leñador, que salva a la niña y a su abuelita y me empieza a disparar hasta que me jodió. Me dio un tiro en una pata y fue entonces que empecé mi incansable lucha por el control de armas, y como fracasé en todos los países por lo que pasé, fue entonces cuando por allá de los 60’s cuando El Cenicero, declaró el carácter socialista de la revolución cubana y le quitó las armas al pueblo, me dije —: Lobo, de ahí somos—, y me fui a vivir para Cuba.

¡Qué maravilla! Ñooo. Ahí se podía vivir sin trabajar y vivir del invento. Me compré una guitarra y me puse a cantar por las calles del pueblo al que me fui a vivir —No sé si ustedes lo conocen. Se llama Cienfuegos—, y ahí para embarajar la talla —para ese tiempo ya había aprendido hablar cubano, así que de aquí pa’lante ya se lo traduciré textual—, me metí al movimiento de la nueva trova y pues fue un vacilón. Por el día, me sentaba en un banco del prado, cantaba par de canciones que escribía usando temas de actualidad revolucionaria, me regalaban unas monedas y me paraba y me iba a sentarme a otro lugar. Por las noches iba a tocar a cualquier galería de arte, o a algún evento que organizaban, en algo que llamaban CTC, y así me ganaba mis kilitos pa’comprar lo que me daban por la libreta. ¡Qué buena idea esa de la libreta! Nunca antes había visto nada parecido. A todo el mundo le daban una ración controlada de comida que tenía que durarte todo el mes. Eso, la verdad que me ayudó mucho a bajar de peso y me puse en talla. Ñooo, todas las jevitas me decían —: Negro, llévame contigo a la oscuridad, donde no se vea no sea ná… Y fue ahí donde empezó mi vida de galán. Bonito y cantante, pues ya podrán imaginarse a cuantas jevitas me pasé por la chaguara… a todas les decía —: Bianca, el día que me dejes vas sufrir como nadie.  
Bueno, vuelvo a la historia. Todo iba muy bien hasta que llegó el año 1970. Ahí empezaron mis desgracias. Me dijeron en la casa de la nueva trova —: Oye mi negro, tienes que irte pa’la caña—. No sé si ustedes se acuerdan pero en esa época a loco se le ocurrió decir que «los 10 millones van» y todo el mundo tenía que dejar lo que estaba haciendo e irse pal’corte.  Y si a eso le suman que en Cienfuegos había un jefe del partido al que le decían Canuto o Cañita por eso de que tenía un pedazo de caña atravesao en la cabeza, pues podrán imaginarse como se puso la cosa de fea. Ahí me sublevé y dije —: Ni pinga. Yo no vive pa’Cuba pa’estar cortando caña y además yo no quiero ser millonario ni esa fana—, y que me agarró la ley esa de recogida de los vagos y me mandaron pa’la UMAP.

Lo único bueno de recuerdo que tengo de esos campos de concentración, fue que conocí a gente muy linda. Pero coño, nos trataban a patá por el culo a todos. Bueno ustedes saben todo lo que se vivió en esas Unidades Militares de Ayuda a la Producción. Fue un infierno. La veldá. Son cosas de las que no quiero acordarme. Me levantaban a las 5 de la mañana y a cortar caña hasta que se fuera el sol. De Pinga… pa’qué les cuento.

Ya para cuando salí de ese infierno, volví con mi guitarra y a mis andanzas hasta que llegó el famoso periodo especial en tiempo de paz y apareció la nueva y última versión de la caperucita que circula por el mundo. Debo confesarle que desde ahí me fue más mal “entodavía”. Que he estado loco por salir echando de aquí, pero no he podido encontrar a nadie que me reclame y salirme de esta mierda. Debo también confesar que he sido víctima de abuso, de acoso sexual y hasta he sido bulleado por esa niña a las que todo creen una santa. Pero la realidad es otra… Si me permiten, les cuento también esta historia.

¿Dónde me quedé? Ah… ya me acordé. Estaba en esa época donde todos nos volvimos especiales. Ñooo caballero, ese Periodo Especial fue un tormento. Imaginen por un momento como puede sobrevivir un lobo, con picadillo sin carne. Es algo así como comer un flan sin leche. Definitivamente tuve que ponerme pa’las cosas. Yo, que ya tenía un master en invento, aquí sí logré mi doctorado.

Fue entonces que me dije—: A ver Lobito, tienes que ponerte a hacer lo que tú sabes hacer bien—.Y fue entonces que después de mucho tiempo volví a ser el Lobo de Caperucita Hablé con un amigo —que por allá de los 80’s protagonizó una serie de televisión en la que los Policías eran los buenos, y nosotros los del invento, éramos los malos—, que además de la actuación le entraba a eso hacer guiones para teatro y le dije:
—Acere. Necesito que me escribas la nueva versión de La Caperucita Roja, pero que no tenga nada que ver con esas historias que escribieron Perrault y los hermanos Grimm.

—Coño Negro, ¡Qué buena idea! Creo que estos tiempos que vivimos, hay que mostrarle al mundo que el Lobo no es tan feroz como lo pintan. Es hora de empoderar a la Caperucita y así quedamos bien con el sistema. Una mujer es arrinconada a hacer cosas inmorales por culpa de un sistema inepto y corrupto que es incapaz de salvaguardar la vida de su gente.

—Acere ¿y si nos meten en Cana…? Ya yo no quiero estar allá adentro man. Si aquí afuera pasamos hambre, imagínate en Ariza. No, no me gusta esa idea.

—Negro, entiende. La Gestapo verá esto como un alineamiento nuestro a alcanzar el igualitarismo pleno. Ya basta que la mujer sea usada por el hombre. Hagamos que ella sea la que nos use. Hagamos ver al hombre como un pendejo, un trajín, un mequetrefe… Convirtamos a Caperucita en una reina de la noche.

Les confieso que no me gustó mucho la idea. Y ustedes saben por qué. Hoy día en las redes sociales, hay que andar bien contenido. Como dice mi amigo el Machín —no porque sea machista sino porque así se apellida—. Y es muy cierto. Si dices negro, te tildan de racista. Cuando en Cuba siempre hemos usado esa palabra de cariño y como expresión de la cubanidad —oye mi negra, oye mi negro—. Si mencionas la palabra Jinetera, no lo ven como estás hablando de las que se prostituyeron, y se creen que uno está generalizando que por salirte  de Cuba y casarte con un extranjero ya tienes la etiqueta. No señores, ni señoras, cubanos y cubanas, cienfuegueros y cienfuegueras —imitando ese nuevo estilo de abolir el gentilicio y de entrar en la moda de lo políticamente correcto—. ¡No! La cosa no va por ahí. Cuando uno habla de jineteras, no pretende ofender a esas chicas que tuvieron que prostituirse para vivir y sobrevivir. Al contrario, se trata de criticar a un sistema que abandona a ese pueblo al que tiene esclavizado. No es para etiquetar a todo aquel que se empató con una gringa o con un Pepe —así les decían a los españoles— para poder salirse de Cuba. Sean coherentes y lean para divertirse y no para verse reflejado.

Y bueno después de esta catarsis políticamente incorrecta, les digo que fue así como surgió la nueva versión de la historia, titulada:

La Caperputita roja, el Lobo Mandilón.
(Narrado por el lobo en primera persona)

Érase una vez en una pequeña pero hermosa ciudad, situada al centro sur de Cuba, había una tremenda jeva, de la que todo el mundo enamoraba a primera vista por lo buena y bonita que estaba. Siempre andaba con una minifalda roja, una blusa roja bien escotada y unos zapatos de tacones, también rojos. Como se veía tan bien,  y atraía a muchos clientes, todos los días se vestía así —no porque tuviera una sola muda de ropa, sino que todas sus mudas eran iguales; por esa razón, todos la conocían como LA CAPERPUTITA ROJA.

Un buen día la madre le dijo:
—Mira Caperputita Roja, aquí tienes un poco de picadillo de soya, un trozo de pan viejo y una botella de vino casero que hizo tu papá  para que se la lleves a tu abuela, anda malita y necesita reanimarse. Arréglate antes de que te agarre la noche, y no te vayas a tomar el vino por favor.
—Sí, mamá —asintió La Caperputita con cara de fastidio—. Mamá, yo tomo mejores cosas que ese vino casero que hace Papá.

La abuela vivía en Reina, y la casa de la Caperucita estaba en la Juanita. Así que para llegar a casa de su abuela tenía que atravesar casi toda la ciudad.

Yo, a esa hora siempre andaba sentado en un banco del prado, con mi guitarra en mano y al verla pasar caminando meneando su cinturita le dije:

—¡Buenos días, Caperputita Roja! ¿A dónde vas tan bonita? —pregunté.
—¡Qué bolá, acere! Ya sabes, lo de siempre. Ahora voy a casa de mi abuelita a llevarle esta jabita que le manda mi mamá y después a darle duro. Tu sabes que hace falta el fula, y la cosa está dura.
—Ñooo amiga, si quieres te acompaño y después te invito a mi gao, está ahí en reina, en un biplanta que me dieron por el sindicato. Dame chance, yo te puedo pagar lo mismo que te paga un tío de esos.
—Acere, desmaya esa talla. Tú tendrás fulas, pero no eres yuma. Me acuesto contigo y me pagas, sí, pero contigo no me puedo salir de esta mierda.
—Coño Caperputita, no seas igual que este gobierno que discrimina al cubano por el turista. A mí con fula no me dejan entrar a un hotel por no ser extranjero. Ya estás cayendo en lo mismo. Mis dólares valen lo mismo. No seas mala, anda, déjame echarte un polvo.
—Te dije que ni pinga. Entiéndeme negro, yo lo que quiero es largarme de este país, y tú no me puedes dar eso. Pero mira, para que veas que no soy tan mala gente. Déjame hacer mi luchita y si no consigo nada entonces te caigo en tu gao. ¿Te parece?
No saben qué clase de sonrisa dibujé en mi boca de lobo.  La Caperputita se fue a hacer lo que tenía que hacer en casa de su abuelita y como a las 7 de la noche se fue a buscar a un punto por allá del muelle real. Yo me fui pa’l gao y como a las 11 de la noche tocaron a mi puerta.

No tienen una idea de la cara que puse cuando abrí y ante mis ojos vi a la mismísima Caperputita.

—No lo puedo creer —dije casi temblando.
—Bueno qué… ¿Me dejas pasar o te vas a quedar ahí pasmado? No vine a que me cantes ninguna canción, vine a trabajar. Son $40 fulas y por adelantado.
—Ñoooo amiga, hazme una rebajita. Imagina que yo fuera tu padrote, al que le pasas $10 fulas por buscarte al punto y después pagas $5 fulas por un cuarto… descuéntame $15 y te prometo que si te gusta el trabajito que te voy a hacer, podemos hasta hacer negocios juntos.  
—Fíjate que no es mala idea. Ya la pura me está haciendo la vida imposible. Así que convénceme y hasta me vengo a vivir contigo.
El reto era divino. Así que entramos y sin mucho preámbulo nos fuimos a mi cuarto, me desnude y me acosté en mi cama. Al verme Caperputita exclamó:
—Oh, Lobito, ¡qué orejas tan grandes tienes!
—Para así, poder oír mejor tus ayes y gemidos —le comenté.
—Oh, Lobito, ¡qué ojos tan grandes tienes!
—Para así, poder ver mejor tu escultural figura —dije mientras abría más mis ojos.
— Oh, Lobito, ¡qué manos tan grandes tienes!
— Para acariciarte mejor —respondí ya casi excitado.
—Oh, lobito, ¡qué boca tan grande tienes!
—Para besarte mejor —susurré.

Y cuando la vista de la Caperputita bajó hasta mi entrepiernas grito:
—Oh, Lobito ¡qué cosota tan grande que tienes!... pero para que hagamos algo, primero bañate lobito que apestas a rayo…

Primer ataque… me fui a bañar. Me di una ducha de casi media hora y Salí del baño dispuesto a todo. El agua helada me había relajado y me había hecho recuperar también mi confianza.  «No es fácil hacer un papelazo en un primer encuentro amoroso. Y más con una mujer como ella» Pensé.

Mientras secaba mi cuerpo me acerqué a los pies de la cama. Ella me esperaba acostada. Su mirada tierna pero penetrante, me lo decía todo. Sonrió mostrando su dentadura que a pesar de no ser perfectamente pareja la hacía lucir en extremo sensual.
Con un movimiento muy estudiado descorrió las sábanas blancas y mostró su apetecible figura.

Su cabello castaño reposaba sobre su piel blanca salpicada de una multitud de pecas que cubrían parte de sus hombros y el torso, simulando al firmamento lleno de disímiles estrellas. Un firmamento por el que justamente me disponía a navegar.
Todo en ella brillaba y armonizaba a la justa medida. Pecas sin pecado, piel de terciopelo, senos magistralmente operados pero hermosos y convencidos a no ceder bajo el influjo de las leyes gravitacionales. Pezones que irradiaban la misma sensualidad que esos que solo había visto en películas, abdomen liso y firme, piernas perfectamente talladas y unos brazos que sostenían lo que más me había impresionado de ella. Sus manos.

¡Qué manos! Hechas para hablar con su finura y transmitir energía a lo que tocan. Manos hechas para inundar de ternura sus caricias y dibujar en el aire el don divino que poseían.

― Quiero que beses el interior de mi vientre. ― me dijo mientras deslizaba sus pies sobre la cama elevando sus rodillas al tiempo que abría lentamente sus piernas. ― ¿Crees que puedas hacerlo?

― Trataré ― respondí sonriente aunque por dentro mi osamenta temblaba.
Me incliné y apoyando mis rodillas en la cama fui a gatas hasta acercar mi bocota a su entrepierna. Su cuerpo temblaba, pero el olor a hembra provocó el clic perfecto para que cerebro y sexo se interconectaran. Me miré hacia dentro implorándole a los dioses permitirme realizar un exitoso desempeño.

El reto era ambicioso. Besar el interior de su vientre implicaba… NO MAMEN, me pasé, esto parece una película erótica y no el cuento de la Caperucita Roja… Así que no se crean que les voy a contar lo que le hice. No, los hombres lobos no tenemos memoria. Basta con resumir que le besé hasta la sombra…Y un poco más —a caray, creo que eso es de Arjona.

Bueno para no hacerles el cuento tan largo… hasta nos casamos y a partir de ese momento me convertí en su chulo. No más que no imaginé lo que se venía después.
Noche por noche, salíamos y yo le buscaba sus puntos, nos íbamos p’al gao y lo único que podía hacer era mirar hueco. Eso del poliamor no se los aconsejo. Cuando tu dejas que pasen esas cosas de compartir tu pareja, si aparece uno que le haga un trabajito mejor que el que tú hacías, valiste madre.

Y así fue. Caperputita se enamoró de un Italiano, se piró y me dejó como un perro callejero, porque hasta me chivatearon los del comité, me metieron cana 6 meses por jinetero y hasta perdí el gao.

Y aquí me tienen, haciendo las crónicas de mi fracaso y contándoles la historia de un Lobo, que de feroz, pasó a ser trajín, bulleado y hasta menospreciado por aquella bella dama me cambió por un puñado de fulas.

Ah, se me olvidaba, por favor… si alguien puede ayudarme a conseguir una visa para la Yuma, ayúdenme… yo canto, actúo, recito, y hasta cuento cuentos. Lo único que no se hacer es trabajar… pero sáquenme de aquí. Igual los ayudo a organizar manifestaciones contra el control de armas, o protestar cualquier cosa que diga el 45 o hasta desfilar en pro de los derechos de los animales o de cualquier cosa que quieran. Soy muy bueno pal’invento y pa’todo en lo que no haya que pinchar. Eso sí, les garantizo que no tengo nada que ver con el Hombre nuevo y que no me iré pal Yuma como político ni nada por estilo.

Los veo en el próximo post. Si Dios quiere.

30 de abril de 2018

El Arte Corzo de "Patrizia"

Hola, lectores y escritores, les presento un ensayo sobre mi obra pictórica titulada, El Arte Corzo de "Patrizia", la cual se encuentra disponible en español e inglés en Amazon:



Usted puede acceder al link haciendo clic en el título de arriba, o en AMAZON,  para leer gratis unos fragmentos en ebook y luego la opción de tapa blanda. Muchas gracias a este blog donde confluyen autores latinoamericanos.

14 de abril de 2018

La sección estadounidense del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York

Vista panorámica del patio exterior Charles Engelhard, donde se encuentra ubicada
 la renovada sección estadounidense del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York

Por Leonardo Venta 

            El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (conocido como el "Met”), uno de los más grandes y visitados del mundo, fue fundado en 1870 por un grupo de destacadas figuras públicas, filántropos y creadores artísticos. Las colecciones del museo están seccionadas en 18 departamentos, responsable cada uno de ellos de la adquisición, conservación y exposición de sus propias obras.
            La sección de arte estadounidense –dentro de un perímetro de 136 mil metros cuadrados, enmarcados en el espacio de un hermoso palacio de cristal en el Parque Central–  se extiende desde el período colonial hasta nuestros días. Su renovación, por un costo de 100 millones de dólares, culminó en 2011. La primera fase, que se concentró en remozar las galerías del primer piso, había terminado en 2007.
            Inaugurado en 1980, como extensión del museo original, con muebles, artes decorativas y pinturas, el muestrario de este sector ha crecido considerablemente en número y calidad dentro de un ambiente en que visitantes y curadores coinciden en la búsqueda de elementos novedosos.
            El patio exterior Charles Engelhard –en donde la luz penetra armoniosamente a través de los cristales– cuenta con la fachada del edificio bancario estadounidense Martin E. Thompson, de corte griego y piedra caliza, así como otras salas correspondientes a diferentes períodos.
Fachada del edificio bancario estadounidense Martin E. Thompson
            El espacio actual, con 30 por ciento más de su capacidad original, está ocupado por algo más de medio centenar de monumentos de mármol, bronce, mosaicos, ventanas de vitrales y elementos arquitectónicos, muchos de los cuales están situados de forma tal que los visitantes pueden examinarlos desde un ángulo más cercano. Antes, las esculturas realizaban una función simplemente decorativa; mientras ahora se enfocan mayormente en ilustrar de forma global la trascendencia del arte estadounidense.
La escultura de bronce dorado “Diana”, del artista Augustus Saint-Gaudens, 
se erige en el centro del patio exterior Charles Engelhard
            Entre las obras exhibidas en el patio, resalta en el centro la escultura de bronce dorado “Diana”, del artista neoyorquino de origen dublinés Augustus Saint-Gaudens, apuntando hacia la entrada, colocada sobre un pedestal de mayor dimensión que el que tenía antes. También se admiran piezas de mármol del escultor romántico Daniel Chester French, que estaban previamente colocadas en el balcón del segundo piso, donde no resultaba fácil admirarlas.
Una vista de la sección estadounidense del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, que muestra tres esculturas de mármol de Daniel Chester French: "Memory" (extremo izquierdo), "Mourning Victory" (izquierda) y "The Angel of Death and the Sculptor" ( derecha)
            Además, se exhiben dos monumentales lámparas de estilo francés, de 1902, diseñadas por Richard Morris Hunt, que estuvieron guardadas por décadas y que ahora relumbran a cada lado de la entrada del museo. Asimismo, domina un puesto significativo en la exhibición un púlpito de piedra caliza tallada del escultor de origen vienés Karl Bitter, famoso para los neoyorquinos por su célebre fuente frente al Hotel Plaza. 

El púlpito y la barandilla del coro de la Iglesia de todos los Ángeles (ahora demolida), 
es una de las obras eclesiásticas más hermosas ejecutadas en Estados Unidos

Se pueden admirar, conjuntamente, las ventanas de vitral Tiffany, a cuya colección fue agregada una de 1867 de Henry Sharp, llamada “Fe y Esperanza”, de la Iglesia St. Ann de Brooklyn; así como un nuevo entresuelo de vidrio con sus balcones originales.

Henry Sharp proporcionó esta ventana, 1867-69, y muchas otras para la Iglesia Episcopal de Santa Ana en Brooklyn –de colores intensos, típicos de la época–, bajo el marco de una gran estructura de estilo neogótico construida por la firma Renwick and Sands
          Alrededor de doscientos cincuenta obras de alfarería estadounidense, hechas entre 1876 y 1956, fueron donadas al museo por Robert A. Ellison Jr., un importante coleccionista neoyorquino. Se exhiben poco más o menos mil objetos decorativos y joyas de hasta el siglo XVIII. Ajustándose a la luminosidad arquitectónica del lugar, un nuevo elevador de cristal transporta a los visitantes a las salas representativas de las diferentes épocas.
Un elemento central de la renovación del "Ala estadounidense" es un llamativo ascensor de cristal
          Después de la remodelación de 2011, los “curadores” decidieron agrupar los trabajos (3400 han sido añadidos en los últimos 30 años) cronológicamente, integrando los elementos como la plata con la cerámica para alcanzar efectos visuales más deslumbrantes. Los visitantes se enfrentan a una arquitectura que va desde la Massachusetts puritana del siglo XVII hasta un comedor de principios del siglo pasado, diseñado por el estadounidense Frank Lloyd Wright, uno de los principales maestros de la arquitectura del siglo XX. Las diferentes salas tienen pantallas sensibles al tacto, a través de las cuales los visitantes pueden informarse sobre los diferentes objetos en exhibición.

5 de marzo de 2018

Último libro del poeta argentino Carlos Barbarito



Ahora bajo el título de Radiación a fondo, el autor nos regala un poema a continuación:

myoldflorida.com

Sobrevive el pájaro…
Sobrevive el pájaro en la rama
y mi mano no lo alcanza. Después,
la noche con su temor y su abalorio
y algún cuerpo ausente en el mundo
y, dicen, presente, sin abogado, ante el tribunal celeste.
No hay respuesta al llamado de mi boca.
No hay pregunta escondida en la hierba,
sólo un enjambre que vaticina la lluvia;
¿y lo leído como catecismo,
lo escrito en piedra blanda
que el tiempo, supuestamente, endurecería?
Hora tras hora se configura la muerte.
¿A quién besar si la virtud declina,
declina el verbo tras una cortina de nube
y cuanto figura en el agrio evangelio
es apenas notas al pie, aclaraciones?


 Con prólogo de Floriano Martins y traducción al portugués de Ana María Rodríguez González, bajo el sello de la Editorial Abrace Cultura, este libro se publicará próximamente en Montevideo, Uruguay.



10 de febrero de 2018

La vigente universalidad de Doña Perfecta

"Retrato de Benito Pérez Galdós", carboncillo sobre papel del artista Ramón Casas, Museo Nacional de Arte de Cataluña (1903)



Por Leonardo Venta 

              En 1876, a los 33 años de edad, Benito Pérez Galdós escribe Doña Perfecta. La retrógrada aldea de Orbajosa, de sólo 7 mil habitantes, "pueblo enano y por eso soberbio", es donde se desarrolla la trama de esta novela en que la protagonista, una viuda hondamente religiosa, acuerda con su hermano, residente en Madrid, casar a su hija Rosario con su sobrino Pepe, al que invita a su casa.
            "¡Cómo abundan los nombres poéticos en estos sitios feos!", apunta Pepe Rey para referirse a Valleameno, Villarica, Valdeflores, parajes de  Orbajosa, lugar donde nunca ocurre nada y la devastación, la pobreza y el desamparo pululan.
            Doña Perfecta, pilar ideológico de la obra, representa a una España oscurantista; en tanto, el ingeniero Pepe Rey es prototipo del progreso, el espíritu ilustrado y tolerante. De esta manera, la pieza narrativa denuncia la maldad que subyace en la intransigencia religiosa, así como aborda la pugna entre progreso y tradición.
            No hay una significativa complejidad en los personajes. Estamos ante una novela de tesis, en que la intención del autor excede la acción de la obra; por ende, la minuciosidad psicológica pudiera antojársenos exigua, aunque discrepo sobre dicha insuficiencia. Los caracteres son mayormente rígidos, con excepción de Pepe Rey, María Remedios, sobrina del canónigo, y Rosario, la hija de doña Perfecta. Por su parte, el personaje epónimo no supera su propia neurosis, intolerancia religiosa, autoritarismo moral e hipocresía.
            Pérez Galdós se apoya en el Positivismo comtiano, que advierte en la actividad científica práctica la única vía para establecer y consolidar el poder del hombre sobre la naturaleza, estableciendo un contraste entre la España progresista y la conservadora, la urbana y la rural. Tanto en Doña Perfecta como en Marianela, nuestro maestro de la novelística manifiesta su identificación con el Positivismo a través de los personajes de Pepe Rey, ingeniero, y Teodoro Golfín, galeno.
            De estilo fluido, opuesto a los afeites románticos, esta gema realista emplea la ironía, no sólo mediante hermosos calificativos para designar desapacibles lugares, como el "Cerrillo de los Lirios" –donde sólo hay piedras y hierba descolorida–, el aspecto antitético de los nombres que distinguen a doña Perfecta, don Inocencio y Licurgo, los cuales lejos de indicar perfección, inocencia e inteligencia sugieren imperfección, malicia y torpeza, así como también mediante un duelo de fuerzas discordantes y misteriosas en el devenir de los protagonistas.
            Los contrastes entre la oscuridad y la luz, el amor y la muerte, el bien y el mal, develan al lector sagaz el odio que puede esconderse tras una máscara de perfección y piedad. Aunque la obra es anticlerical no es antirreligiosa, ya que no cuestiona los dogmas de la Iglesia sino su omnímodo perjuicio en los sectores políticos y sociales de la sociedad española de esa época. “El clero tiene todavía grandísimo poder”, afirmó el escritor canario en 1885.
            Doña Perfecta en lugar de amar odia, la imagen pública que proyecta desaviene con su verdadera forma de ser; su hija Rosario, una dulce y débil criatura, pasa de un extremo a otro: de la luminosidad a las tinieblas. La apacible relación con su autoritaria progenitora se entenebrece paulatinamente. El obstáculo –la madre– para acercarse a la persona amada –Pepe Rey– se yergue en objeto de su odio. Incluso, los cándidos orbajosenses ocultan una naturaleza codiciosa, violenta y aborrecedora. El enjuto don Cayetano, erudito y bibliófilo de la región, se refiere a sus coterráneos de la siguiente manera: "En todas las épocas de nuestra historia, los orbajosenses se han distinguido por su hidalguía, por su nobleza, por su valor, por su entendimiento (...) Pues sí, teólogos eminentes, bravos guerreros, conquistadores, santos, obispos, poetas, políticos, toda suerte de hombres esclarecidos florecieron en esta humilde tierra del ajo". Si bien, sobre la experiencia de Pepe Rey, en el Casino, con los "varones insignes", el hablante narrativo expresa: "Lo que principalmente distinguía a los orbajosenses del Casino era un sentimiento de viva hostilidad hacia todo lo que de fuera viniese. Y siempre que algún forastero de viso se presentaba en las augustas salas, creíanle venido a poner en duda la superioridad de la patria del ajo". La disposición del poder en Orbajosa teme que el capitalino sobrino de doña Perfecta pueda desplazar a sus líderes locales, si éste llegara a posesionarse de un lugar promisorio entre ellos.
            La ancestral operación de propinar golpes bajos con una fingida sonrisa, un gesto de aprobación, un estrechón de manos, una cálida frase –tan presente en Doña Perfecta– sigue ejercitándose en nuestros días, como si fuera parte de un estímulo incondicionado de nuestras más intestinas propiedades trascendentales.
          Hay quienes proyectan hostilidad hacia aquellos o aquellas –para no contrariar a las feministas– que no comparten sus arbitrios. Un observador genial, como es  Benito Pérez Galdós, realista en su esencia, refleja la pugna social entre valores e intereses discordantes y sus consecuencias; he ahí –apoyado por todo un complejo simbolismo– donde radica la vigente universalidad de esta obra. 

30 de enero de 2018

En el cuadragésimo primer aniversario de la muerte de Anaïs Nin

Anaïs Nin escribió narraciones eróticas para la publicación estadounidense Delta of Venus

Por Leonardo Venta

“Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré a el mundo. Me adapto a mí misma” .
Anaïs Nin


            Si bien nació un 21 de febrero de 1903 en Neuilly-sur-Seine, ciudad que limita con el París que se abluciona en el Sena, y falleció de cáncer en Los Ángeles, cobijo de las celebridades, el 14 de enero de 1977, Anaïs Nin es tan cubana como francesa y universal.
            Vivió los primeros años de su infancia en la isla con forma de caimán. Sus padres fueron la cantante cubana Rosa Culmell, de origen francés y danés, y el compositor y pianista cubano Joaquín Nin y Castellano, de ascendencia catalana, aunque éste las abandonó cuando Anaïs iniciaba su pubertad.
            El bisabuelo paterno de Anaïs, Joaquín Nin y Güell, integraba la familia que ejerció el mecenazgo sobre el artista y arquitecto Antoni Gaudí. Su abuelo materno, Thorvald Cullmell, era danés, asentado en Cuba, casado con la francesa Anaïs Vaurigard, con quien tuvo ocho hijas. Rosa Cullmell era la mayor. Ella tenía 30 años cuando se casó, en 1902, con Joaquín Nin.
            Pionera de la liberación de la mujer, es la primera fémina de renombre en el mundo occidental que escribe relatos eróticos. Publica en Estados Unidos las compilaciones de narraciones de este género en Delta de Venus y Pajaritos, en los años setenta, aunque las escribió mucho antes, en la década de 1940, para un coleccionista anónimo por muy poco dinero, movida aparentemente por mera necesidad de peculio. “[…] como tengo un carácter muy parecido al de George Sand, que escribía toda la noche para poder cuidar a sus hijos, tuve que encontrar un trabajo. Me transformé entonces en lo que podría llamar la "Madama" de una poco común casa de prostitución literaria”, confesaba con desenfado.
            Así citamos, con más ánimo de mostrar el refinamiento de su lúbrico estilo que el de ruborizar al lector, un fragmento de uno de los relatos que aparecen en Delta de Venus: "Se acordó de Martínez, de su manera de abrirle el sexo como si fuera un capullo, de cómo los aleteos de su rápida lengua cubrían la distancia que mediaba entre el vello púbico y las nalgas, terminando en el hoyuelo al final de la espalda”.
            Es célebre, asimismo, por haber mantenido relaciones incestuosas con su padre, tras reencontrarse con él en París, después de 20 años de separación; se rumora que ese ejercicio transgresor respondió al consejo del doctor Otto Rank, su psiquiatra y amante, para seducir a su padre y luego rechazarlo como castigo por haberla abandonado siendo niña. Al mismo tiempo, ha sido tarea de sus biógrafos investigar el triángulo amoroso que estableció con el también escritor Henry Miller (cuyo Trópico de Cáncer prologó en 1934) y su esposa June Mansfield, antigua quastuosa: “menage a trois” del que se desabotona su iniciación en el voyeurismo y el lesbianismo.
             Sin subestimar sus novelas, Bajo la campana de cristalHijos del albatrosUna espía en la casa del amor, entre otras, lo que la hizo famosa, aparte de su deslumbrante audacia y sensual belleza, es su Diario, volúmenes del 1 al 7, cuyos manuscritos originales comenzó a escribir a los 11 años y alcanzan la cifra de 35 mil páginas. En la Universidad de California (UCLA) se encuentran los originales de su Diario, confidente catártico y compañero fiel de toda su existencia. Lo escribió ininterrumpidamente entre 1914 y 1977.  "En el diario soy natural; en la novela, artificial", confesaba Anaïs.
            El 20 de mayo de 1915, anotaba en su recién estrenado consuetudinario relato íntimo: "Soy Ángeles Anaïs Juana Antolina Rosa Edelmira Nin y Cullmell. Tengo 12 años y estoy bastante alta para mi edad; todo el mundo lo dice. Soy delgada, tengo los pies grandes y las manos también, con los dedos largos, que suelo crispar por nerviosismo. Tengo la cara muy pálida, unos grandes ojos castaños, perdidos, y temo que revelen mis insensatos pensamientos".
            Quien desee descubrirla a través del celuloide, puede catarla a través del filme "Henry y June", de Philip Kaufman (1990). Además, La casa del incesto, una morada en prosa poética con mil habitaciones bajo un colorido mar sahumado de placer venéreo, fue adaptada al teatro por Georgina Tábora. En 2001, la habanera Daína Chaviano le brinda nuevo aliento en su excelente novela Gata encerrada. En 2009, Wendy Guerra, otra natural de la capital cubana, se embebe del pasado antillano de la escritora para revisar algunos capítulos de su vida en su libro Anaís Nin: Posar desnuda en la Habana.
             Al final de tantos desesperados intentos por desperezarla, Anaïs, ceñida de La Habana –nodriza-madre, “tierra de la belleza”, “castillo encantando”–, ya se ha imbuido entre nosotros, clandestinamente erótica, conjetura de Venus, hálito de libertad entre la belleza, el arte y el ansia de conocimiento de sí misma.

29 de enero de 2018

Entrevista a Pedro Merino por Ana Granger


ENTREVISTA A PEDRO MERINO para El aventurero de papel:
¿Podrías hablarnos un poco sobre ti (de dónde eres, a qué te dedicas, premios recibidos…)?
Ese es mi nombre real, sin tapujos ni seudónimo ni alter ego. Soy estadounidense de origen cubano, con residencia en Colombia. Sufrí un accidente de trabajo en Tampa, EE.UU. en 2007.
 Poco he podido hacer desde entonces debido a mis limitaciones físicas, a pesar de haber estudiado Nursing Assistant o Asistente de Enfermería, y pasar un curso intensivo de inglés en dos colegios, uno de Tampa, y el otro de Miami.
Solamente he obtenido un premio literario, el Premio de Novela Breve Juan March 2003 en España con Quinta de la Caridad (Operación ¨Fula¨) cuando vivía en Cuba. Y ese fue mi primer libro publicado. Empecé al revés.  Los subsiguientes han sido auto publicaciones. Aunque en Colombia, Pijao Editores, de Pablo Pardo, tiene en proyecto la segunda edición de mi novela Quinta de la Caridad y mis Cuentos para niños. Hay otras editoriales colombianas interesadas en parte de mi obra. Aún sigo escuchándolas.
Por favor, háblanos brevemente de cada una de las obras que llevas publicadas por el momento.
OBRAS DE FICCIÓN
Operación ¨Fula¨, Premio de Novela Breve Juan March 2003, España, en ediciones Bitzoc 2004.
Voces de la sombra (compilación de una serie de 4 novelas policiacas: Quinta de la Caridad, El cuño, El caso Jimaguas, El país de la ciguaraya) en 2011 en Amazon.
Vaivenes del desencuentro (compilación de 3 novelas negras: Amistad es una calle de La Habana, Los guapos no toman sopa, y Las ilusiones separadas) en 2011 en Amazon.
Giros del deseo (compilación de 3 volúmenes de cuentos: Pan con tomates verdes, El pescador y la cámara, y La laguna roja: versión en español e inglés) en 2011 en Amazon.
Ancho de colores: poesía, en 2011 en Amazon.
Dientecito de leche: literatura infantil juvenil, en 2012 en Amazon.
Cuentos para niños (contiene 6 partes). En 2016 en Amazon. Versión en español e inglés.
OBRAS DE NO FICCIÓN
Escribiendo un cuento: ensayo. En 2014 en Amazon.
Escribiendo un ensayo: ensayo. En 2014 en Amazon.
Glosario de cubanismos: ensayo. En 2014 en Amazon.
NOTA: tengo 3 novelas inéditas, y busco agente literario para su edición.
¿En qué género se enmarcan y a qué público van dirigidas?
Escribo literatura para niños, jóvenes y adultos. Mi género favorito es el cuento, aunque he incursionado en poesía, novela, ensayo, guion literario, periodismo. 


¿Tienes previsto nuevos proyectos?
Por ahora me interesan más las novelas históricas. Quiero escribir una segunda novela histórica para un lector culto, exigente, basta ya de las malas palabras y las historietas policiacas, el éxito fácil, ya sabes.
¿Qué te hizo escribir estas novelas? ¿De dónde vino la inspiración?
La cruda realidad cubana me fastidió cuando vivía en Cuba. De ahí el realismo sucio, el robo, la corrupción, la prostitución, la emigración ilegal, etc. El medio circundante es muy constructor y destructor para un escritor u obrero de la pluma. No sé qué más me falta o si lo dije todo, pero sí fui sincero, desde mi verdad absoluta o relativa, o mentira para unos pocos.
Libros y/o autores predilectos. ¿Alguno que te haya marcado especialmente?
Las ilusiones perdidas, de Honorato de Balzac, fue mi reto. De la literatura no se vive, pero la literatura sí puede vivir de las creaciones literarias. Y claro está, los grandes escritores, los canonizados por los hipercríticos, esos no lo dijeron todo, así que siempre hay una novela por escribir.
También El viejo y el mar, de Ernest Hemingway, y los cuentos de Guy de Maupassant. El perfume: historia de un asesino, de Patrick Sunkind. Los ensayos de José Ingenieros. La Biblia, por supuesto. Las Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Hay muchos libros más que se me escapan de la memoria y autores importantes y menos importantes, pero creo que esos libros sobresalen en mi formación o gusanillo literario.
¿Y de niño?

La edad de oro, de José Martí. Un libro dedicado a los niños, escrito en verso y prosa, una gran obra maestra del único y verdadero escritor cubano (de padres españoles) que escribió de todo y para todos, que cultivó con éxito en todos los géneros literarios, y que jamás debió hacer carrera política, desde mi punto de vista. Por ello se truncó su obra literaria.
Lugar preferido para leer y/o escribir tus libros.
¨No hay mejor palacio que la casa de familia¨, dijo José Martí, así que en mi casa me gusta escribir  y leer mis libros. Pero la biblioteca a veces es la sustituta, claro, también es muy cómoda y práctica.
¿Siempre quisiste ser escritor? ¿Es para ti un hobby o te gustaría que se convirtiera en tu profesión?
Uno sueña sueños: realidades y fantasías. A veces acierta y otras veces, la mayoría, desacierta. La literatura es mi desayuno, mi almuerzo y mi comida cuando sueño, pero cuando me despierto el hambre es peor. Así que ¨entre col y col, lechuga¨, pues la sobrevivencia está en el verdadero trabajo. Por mi accidente no he podido acopiar dinero. El escritor es un vago, una carga pública, alguien mantenido por la sociedad o por alguien, en el mejor sentido de la frase, con todo respeto. Es un ser que tiene tiempo que perder y no se lamenta si sí… o si no. Ahora bien, cuando se escribe en serio el trabajo rudo como la construcción o la agricultura  conspira contra lo literario, es un dinosaurio cuya presa es la literatura. En otra pregunta hay parte de esta respuesta. Creo que fui transparente.

¿Qué rutina o manías tienes a la hora de escribir? ¿Eres muy sistemático o, por el contrario, muy caótico?
Escribo por la mañana porque es la hora más fresca y productiva, sin preocupaciones por las horas que han de venir. Siempre temprano, para mí, es el mejor momento. Y solo una o tres horas, no más. Por la tarde sigo pensando, creando ideas, dándole forma, pero sin regresar a la cuartilla.
Primero escribo en una hoja aparte el contenido y la forma: la historia y el discurso. Si voy a escribir en primera o en tercera persona, si es en pasado o en presente. Detesto escribir en segunda persona, muy difícil y aburrida.
¿Cuánto te lleva  de media escribir un libro?
Sobre la realidad cubana, tres o cuatro meses, una novela policíaca o un tema inmerso en el realismo sucio como mis cuentos, cosas así. Aunque los he releído tiempo después de escribirlos, pero solo he hecho algunas correcciones durante tres o cuatro meses más.
Para las historias infantiles y juveniles, los temas sobre realismo mágico, o una novela histórica, les he dedicado entre 15 y 20 meses, más menos.
¿A la hora de publicar te encontraste con muchos obstáculos? ¿Cómo fue?
Billones y trillones de obstáculos, desde recursos hasta censuras, desconfianzas. En Cuba me fue muy difícil publicar, ¿publicar?, creo que solo publiqué un mini cuento de 25 palabras en la revista Somos Jóvenes que no sé si todavía hay papel para editarla en La Habana. Las demás ¨colaboraciones¨ jamás las vi. Cuando salí del país me enteré que por desertor me habían eliminado de una larga cola de ¨colaboradores¨ en una malograda revista literaria en La Habana. Y en verdad quiero dejar bien claro que nunca he militado en un partido político.

¿Le darías algún consejo a aquellos que sueñan en convertirse en escritores?
Amazon (ebook) y CreateSpace (libro impreso según demanda) son las mejores opciones para un escritor novel: auto publicación. Esas editoriales online son gratis y controlan más del 70 %  del negocio editorial en la red de redes: internet. También los certámenes literarios en ayuntamientos y fundaciones de España. En Latinoamérica hay mucha corrupción, pero las opciones gubernamentales tienden a ayudar más que las privadas cuando se trata de fomentar la creación literaria.
No le pagues a ningún editor desconocido o conocido que siempre elogia tu obra y te promete un artículo en la gran prensa, o una entrevista en la radio o en la televisión.  Si lo haces, verás que te mintió.
Escribe con gente como tú, e intercambia en talleres literarios. Sin embargo, registra tu obra, tu propiedad intelectual.
¿Tienes alguna web o blog desde donde tus potenciales lectores puedan informarse más sobre tus obras? ¿En qué redes sociales podemos encontrarte? (Si quieres pon los enlaces)
Mi blog personal Quinta de la Caridad es mi legado: www.quintadelacaridad.blogspot.com
Las redes sociales no son sinceras aunque haya gente honesta. Si un millón de ¨amigos¨ hace clic en ME GUSTA, no quiere decir que vas a vender un millón de libros, ni tampoco amerita tu calidad literaria. Facebook y las demás redes sociales son negocios que piensan con el cerebro, no con el corazón.

¿Dónde podemos adquirir todas tus obras? (Si quieres pon los enlaces)
En Amazon está mi andadura literaria, allí me podrán encontrar.
Por último, ¿qué le dirías a nuestros lectores para que se animen a leerte?
Que no van a  perder su tiempo si me leen, o al menos voy a conquistarte en algún género, en alguna historia, en la ficción o la no ficción. Arriésgate por mí.
Gracias a Ana Granger, la autora de EL AVENTURERO DE PAPEL, por esta entrevista, ojalá  puedan alcanzarme algunos lectores. Nota: todavía no ha sido publicada la entrevista en ese blog por dicha autora debido a una larga espera de otros autores.