"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca", Jorge Luis Borges


13 de septiembre de 2016

Cómo publicar en AMAZON: ebook y libro impreso.



Amazon controla más del 70 % del mercado editorial en la red de redes: Internet. Para ello se basa en dos web site de muy fácil acceso. Por ejemplo, si quieres publicar tu libro electrónico, en www.kdp.amazon.com está la clave. Es muy fácil y está en español.
Por otra parte, en www.createspace.com, otra compañía de Amazon, es la variante, en este caso, del libro impreso. Es muy fácil también, aunque está en inglés.

NOTA: haz clic en los enlaces para la creación de un ebook, o libro electrónico, y para un libro impreso.

12 de septiembre de 2016

arcos de reflejos:                 Hijos de Saturno  (microcuento)   ...

arcos de reflejos:                 Hijos de Saturno  (microcuento)   ...:                   Hijos de Saturno   (microcuento)                                                                      ...

                Hijos de Saturno  (microcuento)

                                                                    

Nosotros fuimos comidos por nuestro padre tal como el rey  mitológico se engulló a los suyos: un pedazo de alma cada día.  Cuando él  murió  también nos vomitó.  
Entonces ella y yo descubrimos  que nos amábamos , quién sabe si por miedo infantil o  terror maduro.   
                   
Y sólo ensartados  calmamos la angustia del amanecer, el recuerdo  de su puño. 

El orgasmo es una pequeña  muerte, embeleso de la  creación, explosión luminaria, indulgencia, procreación y nada.  

Con nuestros sexos y bocas pegados  agradecemos sus genes que nos  dieron  la existencia.  

No habrá más hijos de Saturno. 
Las neurosis se repiten  sin sutilezas.

sgd

8 de septiembre de 2016

LOS ABUELONES

LOS ABUELONES

 Cuento

El tiempo se detuvo en aquella casa. Todo en ella evocaba el fulgor de tiempos pasados, tiempos de prosperidad, amor, e intimidad.
Ellas no recordaban cómo se habían envejecido. El tiempo las sorprendió y un día al mirarse al espejo casi no se reconocieron.
–¿Somos nosotras? –le preguntó Bernarda a Lorenza. Estaban en la pequeña saleta donde jugaban canasta. Un gran espejo cubría la pared de al lado de la puerta que comunicaba con el corredor.
Sí, somos nosotras. Un poco mas viejas y cansadas contestó Lorenza–. Pero, ¿no te habías dado cuenta, Bernarda? El tiempo se detuvo, solo los abuelones que adornan el pasillo no envejecieron. Siguen igualitos, serenos y con aquella mirada austera que de niñas nos intimidaba. ¿Te acuerdas, Bernarda,? 
Sí, sí, por supuesto. Le teníamos terror.
Los abuelones en cuestión eran dos inmensos bustos de sus tatarabuelos, tallados a mano por un artista afamado de la época. Durante generaciones habían permanecido sin inmutarse sobre sus pedestales en el pasillo central de la casona.

Bernarda no recordaba cuánto tiempo había pasado desde que se quedaron solas. Primero partieron sus padres, quizás por el camino de luz del que muchos hablan. Después poco a poco los otros se fueron en un viaje sin regreso, pero a tierras extrañas: los primos, los tíos y los hermanos.

De noche en la vieja casona se escuchaban pasos y ruidos extraños que procedían de la planta alta. Ellas preferían quedarse en los dormitorios de la planta baja, como decía Bernarda, por si sucedía algo no tener que bajar las escaleras, porque ya no estamos para esos trotes. Siempre le tocaba subir a ver qué sucedía  a la pobre Tete, la antigua sirvienta, que se quedó para acompañarlas. No es que fuera joven, era casi una octogenaria como ellas. Tal vez unos cinco años menos, pero había estado al servicio de esa familia tantos años que, cuando llegó el momento de irse, prefirió quedarse porque le daba terror dejarlas solas y abandonadas a su suerte. Las hermanas eran mujeres que no estaban preparadas para los nuevos tiempos.

Habían crecido en un ambiente refinado y era muy poco lo que podían hacer. Nunca se ocuparon de labores domésticas y no sabían ni freír un huevo, así que Tete se quedó para que no murieran de inanición.
Aquella casa parecía un museo, llena de porcelana fina, de muebles antiquísimos y de muchas historias contadas por sus dueñas.
La casona había pertenecido siempre a la familia. Entre patios, jardines y cochera tenía más de dos acres. La más joven de las dos, Lorenza, había sido también la más liberal. Se había casado y se había divorciado un par de veces. Si miramos que, a la sazón, tenía como unos 79 años, estaremos de acuerdo en que sí lo fue. Eran tiempos en que las mujeres no tenían ese tipo de comportamiento. Solían ser más discretas. No estaba muy bien visto en sociedad, pero a ella eso no le importó mucho.

Era delgada y no muy agraciada, pero, según sus propias historias, era muy aceptada por el sexo opuesto, porque resultaba divertida, le gustaba el trago y también fumaba. En fin, que era un poco bohemia. Bernarda por su parte era más recatada, sin ningún tipo de belleza que podamos describir, pero había logrado casarse y tener un hijo que hacía muchos años se había ido al Viejo Continente y nunca regreso. En su soledad y ocio solo contaban con algunas viejas amigas con las que se reunían cada martes para jugar canasta y compartir algún refrigerio.

Pero el placer mayor que ambas tenían era la hora del té, que contra viento y marea habían tratado de mantener. Era una tradición para ellas. Preciosas tazas de porcelana francesa de Limoges, vasos de Baccarat traídos de la region de Lorena, hermosas servilletas del más fino lino de la India, bordadas a mano con hilos de seda, conformaban el servicio del té, que era servido en una antigua bandeja de plata, reliquia muy bien guardada de uno de sus ancestros, un Marqués de gran renombre y pomposo título nobiliario. Pequeñas galletas y bollitos de pan con crema eran el toque dulce que su sirvienta, tan vetusta como ellas, preparaba.

Cada noche, al quedarse solas, solían sentarse con Tete y conversar de sus antepasados, recordando la hermosa vida que habían tenido.
Vivían aferradas a un tiempo que se fue, pensando que en algún momento podía pasar un milagro y que recuperarían su finca, la casa de la playa y todas sus posesiones, incluidos los panteones del cementerio.
Recordaban con nostalgia sus tiempos de juventud en la finca de su tatarabuelo, el Marqués español, pero sus anhelos no se cumplieron. En la finca ya no había cosechas, la casa de la playa se colapsó ante el inmenso mar y los panteones del cementerio se convirtieron en ruinas que sólo daban cobijo a raíces y plantas, alimentadas por el abono de los restos del Marqués y de otros antepasados.
Fue necesario decir adiós a las obras de arte, a los muebles, a la porcelana fina y a las vajillas de plata. Eran tiempos de supervivencia, había que resistir. Solo los bustos de los abuelones quedaron como recuerdo de su antigua grandeza y significaban mucho para ellas. Bernarda y Lorenza se quedaron en pie manteniendo su orgullo y su honra hasta el final. Este ya había llegado, solo que ellas no se habían percatado.

Copyright©2014.
Berenice Morales

7 de septiembre de 2016

Las babas de don Gabriel

Hola a todos,

quiero hablaros de mi primera novela publicada, Las babas de don Gabriel. En ella podréis encontrar doce personajes, cada uno con voz propia, que nos narran su vida en primera persona.
El entorno donde se desarrolla la novela es original, y sus protagonistas nos hablan con un lenguaje llano y sencillo.
Os dejo uno de los comentarios que han hecho los lectores en Amazon.
Gracias.

https://www.amazon.es/dp/B01G7RDJ5M
 
EN UNA PALABRA: EXTRAORDINARIO,
29 de julio de 2016
Por 
 

 
Compra verificada
Esta opinión es de: Las babas de don Gabriel (Versión Kindle)
Aconsejar la lectura de esta novela, porque lo es aunque esté estructurada como relatos de cada uno de los protagonistas, no es solo una recomendación, sino una exigencia para quien quiera sumergirse en una lectura atrapante. Tan importante es lo que se cuenta como la manera de hacerlo. Y la forma en la que la autora muestra su historia es fascinante. Nueve personajes mundanos, (quizá alguno no tanto) y otros tres de los que el lector jamás podría esperar su aparición. No, no os lo voy a desvelar.
Las historias cotidianas se cruzan con el elemento fantástico con una naturalidad tan sorprendente como conseguida. Porque las vidas de los personajes son algo más su propia historia, la novela es un lienzo en el que se muestra un elenco de pasiones, deseos, ilusiones, miedos, pecados, tentaciones… Es difícil no identificarse con alguno de ellos, eso sí, si somos honestos con nuestros defectos.
La “chusma” de don Gabriel deberá rendir cuentas de sus actos, tanto por acción como por omisión. ¿De qué manera y ante quién? Tendréis que leerlo para saberlo.
Un libro que invita a una segunda lectura para comprobar el minucioso trabajo de la autora para no dejar cabos sueltos, para admirar la manera en la que cada historia encaja con las otras con precisión de cirujano. Para darse cuenta de que cada personaje vive, respira y habla con voz propia.
Conseguir doce voces narrativas creíbles es algo que merece la pena leer.
Y disfrutar.

30 de agosto de 2016

Los juicios literarios en el Quijote

Mediante "El escrutinio de la biblioteca", el propio Cervantes emite juicios sobre las obras literarias de su época


Por Leonardo Venta

La primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha  es precedida por un prólogo, escrito por el propio autor, matizado por destellos mordaces que, entre otros elementos, se mofa de la afectación erudita de la literatura de su época: “- Porque, ¿cómo queréis vos que no me tenga confuso el qué dirá (…) cuando vea que (…) salgo ahora, con todos mis años a cuesta, con una leyenda (…) sin acotaciones en las márgenes y sin anotaciones en el fin del libro, como veo que están otros libros (…) tan llenos de sentencias de Aristóteles, de Platón y de toda la caterva de filósofos, que admiran a los leyentes y tienen a sus autores por hombres leídos, eruditos y elocuentes?”.
              En las valiosas notas preparadas por Francisco Rico Manrique para la Edición del IV Centenario del Quijote, 2004, realizada por la Real Academia, apunta el filólogo y académico catalán: “Al publicarse el Quijote , la literatura romance de mayor prestigio era la que se presentaba como inspirada por la alta cultura clásica y formulada en un lenguaje sólo accesible a los más doctos (…) ‘Turba lega’ llamaba Góngora a quienes no exhibían ‘ático estilo, erudición romana’; y como ‘ingenio lego’ se definía Cervantes a sí mismo en el Viaje del Parnaso”.
            Hay quienes opinan que la universalidad y prestigio del Quijote se debe a un zarpazo de suerte de Cervantes, con lo que no estamos de acuerdo; ya que al adentrarnos en la novela, y descubrir el vasto conocimiento que Cervantes tenía de los escritores de su época, nos convencemos cada vez más de que no hubo tal lúcida estrella, sino la elaboración de una obra monumental que refleja y analiza el profundo caudal literario que le precedió.
            El prefacio está poblado por hilarantes poemas: décimas de cabo roto, sonetos,  que encomian la propia obra del autor, a la usanza de aquel tiempo, para tutearse con piezas como el Amadís de Gaula de Garci Rodríguez, que tuvo un éxito sólo comparable al de las superventas contemporáneas.         
            En el prólogo a la segunda edición que la Editorial Porrúa realizó del  Amadís de Gaula, en 1971, el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Arturo  Souto Alabarce expresa:

“Quizá sea exagerado pensar que sin el Amadís no se hubiera escrito el Quijote, pero lo cierto es que Cervantes hace más que imitar la estructura, la trama de la obra. En este aspecto lo sigue casi a paso a paso, pero es en cosas más profundas, esenciales, donde Cervantes encuentra una fuente de inspiración: la fidelidad amorosa del Amadís; el hecho de que declare, más de una vez,  no necesitar la presencia física de Oriana, pues la tiene siempre en su corazón, en su fe; y queda por subrayar todavía el hecho de que Garci Rodríguez, en Las sergas de Espladián, inicia el juego cervantino de la intromisión del autor en las andanzas de sus personajes, el juego de la nivola que aprovecharían mucho más tarde Unamuno y Pirandello y que es uno de los elementos cruciales en el desarrollo de la novela moderna".

            Ser caballero era el anhelo del tal Alonso Quijano, que enloquece leyendo libros de caballerías, y en su noble saludable locura, enfrentándose a la hostilidad burda de la existencia, contra toda lógica, se hace caballero medieval, para desarmarnos de nuestra rígida sensatez de “leyente”. Para estar a tono con Cervantes me valgo del arcaísmo “leyente”, empleado en el Quijote, y no el de lector, como corresponde al castellano actual.
            Un cura y un barbero revisan los libros que han enloquecido a nuestro caballero andante, y lanzan a la hoguera aquellos que encuentran responsables de su mal. No sin antes el sacerdote, que representa la fuerza inquisitorial y la ilustración en manos de pocos, y el barbero, que, en contraste, simboliza el vulgo, en su función iletrada de obedecer ordenes, emiten juicios que obviamente provienen del mismo Cervantes sobre las obras de su época.
            Asimismo, en su primera gran y más célebre aventura junto a su escudero Sancho, don Quijote se enfrenta a molinos que cree gigantes, y después de caer ante el primero de ellos, totalmente lastimado, al su escudero señalarle su grave error, con insuperable maestría imaginativa el Quijote insiste en que el sabio Frestón, el mismo que le había robado los libros, había transformado a los gigantes en molinos al momento de encimarse sobre ellos para robarle la gloria de su hazaña.
            Con respecto a la excusa que le da su sobrina al Quijote sobre la desaparición de los libros que le causaban su locura, confiscados por el cura y el barbero, leemos en el capítulo VII de la Primera Parte de Don Quijote: “(…) un encantador que vino sobre una nube una noche (…) entró en el aposento , y no sé lo que se hizo dentro , que a cabo de poca pieza salió volando por el tejado y dejó la casa llena de humo; y cuando acordamos a mirar lo que dejaba hecho, no vimos libro ni aposento alguno (…) – No sé –respondió el ama– si se llamaba Frestón o Fritón (...)”. A quien se refiere el texto es a Fritón, el mago y supuesto autor de Don Belianís de Grecia.
            Por otra parte, Cervantes no cesa la crítica literaria que había iniciado en “El escrutinio de la biblioteca”, capítulo VI.  En los capítulos XLVII  y XLVIII  –si convenimos en que el autor se vale del canónigo de Toledo para emitir sus juicios literarios–  concluiremos que desfavorecía las “fábulas que llaman milesias, que son cuentos disparatados que atienden solamente a deleitar”, mientras pondera las “fábulas apólogas, que deleitan y enseñan juntamente”; además, opina que el elemento fantástico (que el canónigo llama ‘mentira’) en la literatura resulta más aprovechable “cuanto más parece verdadera y tanto más agrada cuanto tiene más de lo dudoso y posible...", lo que se acerca al concepto que tenemos hoy de suspenso.
             En el capítulo XLVIII de la Primera parte, constatamos la manera en que al curan le exasperan los anacronismos, la desfiguración de lo histórico y las invenciones de milagros: “Pues ¿qué si venimos a las comedias divinas?  ¡Que de milagros falsos fingen en ellas, qué de cosas apócrifas y mal entendidas, atribuyendo a un santo los milagros del otro!”. Incluso, divisamos abiertos ataques a su archienemigo Lope de Vega, cuando el canónigo señala: “(…) véase por muchas e infinitas comedias que ha compuesto un felicísimo ingenio de estos reinos con tanta gala, con tanto donaire, con tan elegante verso, con tan buenas razones, con tan graves sentencias, y, finalmente, tan llenas de elocución y alteza de estilo, que tiene lleno el mundo de su fama; y por querer acomodarse al gusto de los representantes, no han llegado todas, como han llegado algunas, al punto de la perfección que requieren”.
            En tanto, en el capítulo III de la Segunda parte se nos presenta a través del bachiller Sansón Carrasco la reflexión sobre el texto en sí. Carrasco es lector de la obra del historiador moro Cide Hamete Benengeli, que en la ficción, aparece como primer autor del Quijote, y al que se refiere expresando que “hay diferentes opiniones, como hay diferentes gustos”, para luego, entre otras observaciones, esgrimir un juicio sobre la Poética de Aristóteles: “(…) pero uno es escribir como poeta, y otro como historiador: el poeta puede contar o cantar las cosas, no como fueron, sino como debían ser; y el historiador las ha de escribir, no como debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna”.
            Isaías Lerner, en su estudio sobre ‘la parodia e invención’ en la Segunda parte del libro, sugiere la necesidad del autor en legitimar la obra, a través del auto examen, como comprobamos en los juicios sobre la novela emitidos por Carrasco en el capítulo III.  “Pero de 1605 a 1615, Cervantes debió enfrentar el desafío de la creciente popularidad de su libro, la necesaria atracción de otros lectores y la aparición de un apócrifo en 1614, cuando más de la mitad de su Segunda parte estaba ya escrita”, afirma Lerner. En el capítulo V, aparece “la intervención del traductor inventando en la Primera parte para parodiar la fórmula de los libros de caballería que proponía el encuentro de un misterioso manuscrito en lengua ignota”, agrega Lerner. En la Segunda Parte el lector descubre que el traductor es igualmente censor: “(…) venían tres labradoras sobre tres pollinos, que el autor no lo declara”.
            En el capítulo LIX, Cervantes arremete contra la segunda parte apócrifa de Don Quijote, escrita por Alonso Fernández de Avellaneda. En una venta se habla sobre dicha versión: “– ¿Para qué quiere vuestra merced, señor don Juan, que leamos estos disparates, si el que hubiere leído la primera parte de don Quijote de la Mancha no es posible que pueda tener gusto en leer esta segunda?". Don Quijote la llama falsa: “(…) es que yerra y se desvía de la verdad en lo más principal de la historia”.
            Desde el mismo primer párrafo del prólogo al Segundo Libro, el de 1615, Cervantes arremete contra el apócrifo publicado por Avellaneda, con pie de imprenta en Tarragona, en 1614. Además, en el mismísimo vasto párrafo final de su inmortal novela, Sancho expresa: “(…) solos los dos somos para en uno, a despecho y pesar del escritor fingido y tordesillesco que se atrevió o se ha de atrever a escribir con pluma de avestruz grosera y mal deliñada las hazañas de mi valeroso caballero”.
            El tema de Avellaneda y su tan odiada por Cervantes novela apócrifa, vuelve a resurgir en el capítulo LXX. Aquí, Cervantes lo sitúa en el preámbulo del Infierno, así como emplea la técnica de alejamiento del autor de los juicios emitidos en el texto, mediante el empleo de un narrador ambiguo: “Dijo un diablo a otro: ‘Mirad qué libro es ése’. Y el diablo le respondió: “Ésta es la Segunda parte de la historia de don Quijote de la Mancha, no compuesta por Cide Hamete, su primer autor, sino por un aragonés, que él dice ser natural de Tordesillas". Sonreímos, inmediatamente, gracias al espléndido ingenio cervantino, al leer: “Quitádmele de ahí, –respondió el otro diablo– y metedle en los abismos del infierno, no le vean más mis ojos".
            Al llegar el final del amado libro, su fantasioso protagonista yace en el lecho de muerte. Recibe al cura, al bachiller, al barbero y a su entrañable amigo escudero. Recobra el juicio, lo que constituye la anagnórisis del teatro griego: vuelve a ser Alonso Quijano y reniega de los libros de caballerías. Pulsando los latidos demoledores de la muerte, se confiesa y realiza su testamento. Después de tres días de agonía, muere.

            En el largo párrafo que baja el telón de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Cervantes arremete nuevamente contra Avellaneda, y pone en tela de juicio las historias de los libros de caballerías; “(…) a quien advertirás [Avellaneda], si acaso llegas a conocerle, que deje reposar en la sepultura los cansados ya podridos huesos de don Quijote, y no le quiera llevar, contra todos los fueros de la muerte, a Castilla la Vieja, haciéndole salir de la fuesa, donde real y verdaderamente yace tendido de largo a largo, imposibilitado de hacer tercera jornada y salida nueva: que para hacer burla de tantas como hicieron tantos andantes caballeros, bastan las dos que él hizo tan a gusto y beneplácito de las gentes a cuyas noticias llegaron, así en éstos como en los extraños reinos".

20 de agosto de 2016

Literatura para niños, de Pedro Merino


Hola, amigos: les quiero anunciar en este blog donde confluyen varios autores latinoamericanos, la disponibilidad en Amazon y CreateSpace de mi libro sobre cuentos infantiles-juveniles, sobre todo para niños de entre 8 y 12 años. Aquí la sinopsis de CUENTOS PARA NIÑOS. También están seis partes del libro, con dos y tres cuentos, para hacer más asequible su adquisición y su lectura.

12 cuentos para niños desde 8 hasta 12 años, especialmente, donde cada historia hace soñar y razonar en esa edad más temprana respecto al cuidado de los animales, su alimentación, el medio ambiente, la interacción con otras mascotas de su especie y de otras especies en un mundo cada vez más hostil para el entorno animal que ve reducirse, año tras año, su espacio en la convivencia con el hombre.
CONTIENE cerca de 100 ilustraciones a color que explican cada cuento.

Más cubiertas del libro que está divido en seis partes. Si desea adquirir el volumen completo, la mejor opción sería Cuentos para niños.

Adorables mascotas                                         La cigarra muda & Foki  el gozque                                                          

Gata amarilla                                                     Miquito &     Susel

 

Tita y Tato & El pájaro gris                             Pupy & Pancha

     
                                    
                         NOTA: haga clic encima de los títulos para leer la reseña. Gracias.


29 de julio de 2016

Yo no sé del amor.


Yo no sé del amor. 

Yo no sé de esas cosas del corazón donde se duermen todos los sentidos y el invierno se derrite como una vela, no sé de esas alturas que parecen ser cosas de adultos donde  sin importarles caer sobre la cuesta, se lanzan tapándose los ojos.  

No sé de aventuras y conquistas, de pañuelos perfumados o  pasiones y besos de una noche, menos de melancolías o eternos recuerdos, de músicas llenas de historias  azules. 

No hay nada más bello eso creo, que creer en un cuello y unos labios, quedarse con los recuerdos más dulces de la oscuridad como un gesto generoso sobre tu pecho. 

Pero hay quienes creen que los sueños y el amor se parecen, que se balancean con la misma satisfacción, que son la misma costumbre y los mismos juegos. 

Hay quienes  creen que el amor persigue pintarse en una pared o en el calor de un poema,  que pasea por buenas manos cuando se toman un café o se fuman unos puros, otros creen que se ofrece como una noche descalza y desnuda, o como un día de primavera en domingo. 

Después de tanto indagar, puede  que si te acuerdas de mí mujer y del instante aquel donde sobre las uvas como un ladrón te robé toda tu  sonrisa para quedármela mía, entonces el amor se le ocurrirá  seriamente plantarse  bajo el cielo, y creer en nosotros sin distraerse.

Tony Pichs. 
Poeta Cubano 
Copyright@2016  

4 de marzo de 2015

A propósito de Escribiendo un ensayo

A guisa de prefacio
Muchas son las dudas sobre escribir un ensayo. Ese género literario pertenece a la no ficción. O sea, es verificable. No tiene historia. No puedes mentir.
Me centraré en detallarles dos grupos de ensayos: el de nivel medio o secundario (principiantes) y el de nivel superior o profesional (expertos). Primeramente, el ensayo consta de tres partes: introducción, desarrollo, y conclusiones. Y puede tener  cinco (5) o seis (6) párrafos. Vamos  a escribirlo en cinco solamente. ¡No te compliques!
Ahora bien, antes de comenzar a escribir un ensayo, usted tiene que pensar primero en las palabras claves que vas a seleccionar y que guarden relación con el tema a investigar.
Primero que todo, tienes que escribir esas palabras en una hoja aparte. Dichas palabras van a formar un brainstorm cuya traducción del inglés al español es “tormenta de ideas”,  las cuales vas a profundizar más adelante en el ensayo.
Supón que entre los varios temas que te dieron a escoger aparece LA TELEVISIÓN.
En seguida vas a escribir en esa hoja aparte diferentes términos relacionados con la televisión. O sea, tienes que pensar rápido porque el tiempo apremia en un examen.
A continuación esas palabras o términos que escribiste en esa hoja aparte son: educativo, costo, informativo, periodistas, promocional, empleados, medio, etc. Sin embargo, solo tres términos serán suficientes para la ¨declaración  de la tesis¨, o thesis statement, en la INTRODUCCIÓN. Dichos términos son: educativo, informativo, y promocional. O sea, escogiste solo 3 (tres) términos o vocablos, no cuatro ni cinco. ¡Solo tres!

El autor del Blog Quinta de la Caridad


NOTA: si deseas recibir gratuitamente una copia de Escribiendo un ensayo, favor de escribir a pmerino67@yahoo.com

28 de febrero de 2015

2 poemas (Leandro Murciego) y 2 reportajes

Aquí dejo dos poemas que forman parte de mi blog Poesía a Mano Alzada (para leerlos y escucharlos)

Hay días en los que uno se despierta
con la boca reseca y con un sabor amargo
y áspero parecido a la nostalgia,
repleto de faltas; muerto de sed...
Sed de viejos amigos, de empedrados
que susurran tangos y rezongos,
del recuerdo de todos mis otros...
Y de ese uno que quedo allá
y que no siguió a este otro.
Leandro Murciego
(Ida y vuelta)

Aquí el recitado en mi voz (Leandro Murciego), este audio forma parte de la 2da Parte del Reportaje que me realizó Nelson Jiménez Vivero de la emisión del 7/12/2014 de hoy 31/11   IDA Y VUELTA (Audio en Sound Cloud)

 
 
Hay días que como por demás para tapar las faltas,
me lleno de imágenes que no entiendo ni concibo,
me aturdo de palabras hasta quedar sordo,
me retuerzo en el techo buscando la paz
que sólo sabe dar tu pecho;
me sumerjo de un salto en todos, y cada uno,
de los recuerdos, que sin querer concebimos.
Y una y otra vez caigo dentro mio
y te encuentro, siempre te encuentro,
ocupando mi vacío.
Leandro Murciego
(Lleno de vacío)
 
Para escuchar el poema en la voz de Nelson Jimenez Vivero Hacer clic aquí
 
Para leer más TEXTOS MÍOS Hacer clic aquí



Debajo del sombrero, programa que conduce Nelson Jiménez Vivero que se emite por Punto y Seguido Radio Dos de los grandes placeres que me propuso 2014 fueron los programas radiales que me dedicó el poeta y cantautor cubano Nelson Jiménez Vivero en su programa Debajo del sombrero).

El reportaje sirvió para armar dos programas de una hora de duración que aquí se los dejo para los que quieran escucharlo y saber un poco más sobre este servidor (Leandro Murciego).




 

Los programas están ON LINE (tanto para Escuchar como para Descargar)
Debajo del sombrero
  


 
 

Final de boca (Leandro Murciego)

ESte poema fue publicado en el Poemario Erotius de Amanda Reverón.
Valga este posteo para invitarlos a visitar su espacio literario "La casa que soy"
 
pintura erótica
Obra de Camil Giralt (Barcelona - España) www.camilgiralt.com (Ilustración de Final de Boca, de Leandro Murciego)


Te recorro en silencio, casi sin parpadear,
me entrego a la sombra de tu cuerpo desnudo;
me despojo de todos mis prejuicios,
los tiro bien lejos con la clara intensión de olvidarlos
cuando por la mañana me vaya masticando sueños.
 
Y te busco,
desesperadamente te busco,
con la punta de mis dedos,
con la yema de mi lengua;
con mis ojos que repentinamente
se enamoraron de los tuyos...
Y te recorro, milimétricamente,
con la sed del conquistador,
con la fe del peregrino,
y cuando creo que ya todo está perdido
encuentro tu nombre y apellido
en el final de mi boca,
entre delicadas notas
de flores y roble.
Te encuentro justo allí,
donde los buenos vinos
se gozan.
 
Leandro Murciego
(Final de boca)
 
 
Para leer TEXTOS del autor de este blog (Leandro Murciego)  Hacer clic aquí







Rafael Alberti vs. Jorge Guillén

Duelo literario Rafael Alberti – Jorge Guillén,
en Poesía a Mano Alzada

(para ver los otros rounds y votar hacer clic aquí)

Dibujo

Estes es uno de los 5 asaltos del duelo que sostienen en Poesía a Mano Alzada (www.poesiaamanoalzada.com.ar) Rafael Alberti y Jorgue Guillén. Dos de los grandes artistas de la Generación del 27. Este juego literario propone a los lectores votar, round a round, el poema que más le gusta en una encuesta que se extiende a lo largo de 7 confrontaciones. A falta de tres rounds para el final está liderando el duelo Alberti, sólo por un par de votos.

Les propongo formar parte del duelo con sus votos. Para votar hagan clic en las palabras naranjas que se encuentran en este posteo... Este quinto asalto propone dos poemas La sangre al río (Guillén) y Desahucio (Guillén).

Llegó la sangre al río.
Todos los ríos eran una sangre,
Y por las carreteras
De soleado polvo
—O de luna olivácea—
Corría en río sangre ya fangosa
Y en las alcantarillas invisibles
El sangriento caudal era humillado
Por las heces de todos.
Entre las sangres todos siempre juntos,
Juntos formaban una red de miedo.
También demacra el miedo al que asesina,
Y el aterrado rostro palidece,
Frente a la cal de la pared postrera,
Como el semblante de quien es tan puro
Que mata.
Encrespándose en viento el crimen sopla.
Lo sienten las espigas de los trigos,
Lo barruntan los pájaros,
No deja respirar al transeúnte
Ni al todavía oculto,
No hay pecho que no ahogue:
Blanco posible de posible bala.
Innúmeros, los muertos,
Crujen triunfantes odios
De los aún, aún supervivientes.
A través de las llamas
Se ven fulgir quimeras,
Y hacia un mortal vacío
Clamando van dolores tras dolores.
Convencidos, solemnes si son jueces
Según terror con cara de justicia,
En baraúnda de misión y crimen
Se arrojan muchos a la gran hoguera
Que aviva con tal saña el mismo viento,
Y arde por fin el viento bajo un humo
Sin sentido quizá para las nubes.
¿Sin sentido? Jamás.
No es absurdo jamás horror tan grave.
Por entre los vaivenes de sucesos
—Abnegados, sublimes, tenebrosos,
Feroces—
La crisis vocifera su palabra
De mentira o verdad,
Y su ruta va abriéndose la Historia,
Allí mayor, hacia el futuro ignoto,
Que aguardan la esperanza, la conciencia
De tantas, tantas vidas.
Jorge Guillén
(La sangre al río)
 
 
 
Ángeles malos o buenos,
que no sé,
te arrojaron en mi alma.
Sola,
sin muebles y sin alcobas,
deshabitada.
De rondón, el viento hiere
las paredes,
las más finas, vítreas láminas.
Humedad. Cadenas. Gritos.
Ráfagas.
Te pregunto:
¿cuándo abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?
Dímelo.
Rafael Alberti
(Desahucio)
 

(Para ver los otros rounds entre Guillén y Alberti y votar hacer clic aquí)

 

26 de febrero de 2015

DESOVILLANDO
//

Por unas palabras suyas

aderezadas en alfabeto binario
vengo a subastar el alma,
la libertad,
mi escapulario,
no importará si me cierra su casa
con un portazo,
porque su vientre es refugio
el centro es y corolario,
desde donde alzan su vuelo
mis verdades como abrazos.
//
Por un saludo mezquino,
entresacado con desgano,
oteo  deseos y el vino,
que son reos en sus labios,
sus perfumes asesinos,
sus terrores solitarios,
mariposa de luz y brillo,
que no osa romper larvario,
falso ovillo, cruel sagrario,
seco ombligo sin milagros,
gritos en tono lapidario
//
Por hurtar un universo
de mieles que nutran
como eterno orgasmo,
haré lumbre de mis versos
y reptaré  por las redes
de su inquieto regazo,
donde los sexos se besan
donde la Luna está desnuda,
plateada Luna en sagitario,
desovillando las cadenas,
manos que por posesas
son como elíxir en secano,
aguas llenas de vida
y de incienso libertario.
//
© Eduardo Vladímir Fernández Fernández, 2015

A propósito de Escribiendo un cuento

A guisa de prefacio
El cuento es un género literario que pertenece a la ficción. Desafortunadamente,  es uno de los géneros literarios más abusados por ¨cuentistas¨ desde hace varias décadas. Muchas generaciones de narradores o escritores han apelado al libre albedrío de la creación en esa aventura de la narrativa corta. A través de la digresión y la anécdota se han construido mundos imaginativos que no han dejado deseos de una relectura a los discriminados e irrespetados lectores.
De ahí que muchas editoriales prestigiosas se hayan mostrado reacias a publicar cualquier fardo de hojas que esboce o se asemeje al cuento.
Cabe  aclarar que la narrativa se subdivide en tres segmentos: el autor, el narrador, y los personajes.
En pocas cuartillas voy a trazarme el reto de ¨desmembrar¨ las siete características del cuento que son: gancho o ¨hook¨, síntesis, conflicto, intensidad, tensión, economía de medios, elipsis, que esperamos conquiste al lector y que el futuro cuentista quede agradecido.

El autor del blog Quinta de la Caridad

NOTA: este es un ebook que deseo hacerlo llegar a tod@s los quieran aprender a escribir un  cuento. Favor de comunicarse por email (pmerino67@yahoo.com)

19 de febrero de 2015

LLANTO DEL RAPAZ
//
En la cresta de la nube
suelo avizorar
la vastedad mutante,
donde hormiguea voraz
el destino.
//
Como un obús
hambriento de hastío
me precipito alucinando
sobre el indefenso nido,
ciego de angustias,
borracho de opio
y sombrío,
execrable soy,
gavilán o halcón,
soy yo el rapaz,
la saeta tremebunda
del camino.
//
Manos enfundadas
en elegante guantelete
de señor altivo,
conducen mi percha,
para controlar
con mimos de cetrero
mi impulso asesino.
//
Nada me perturba,
ni la indefensión,
ni el miedo al abismo
 pues no tengo Dios,
ni creo en los cielos,
ni en el tormento del averno,
sin dimensión tangible,
hondo y mohíno.
//
No hay oración,
ni sacramento pío;
no hay devoción,
ni halo del amor,
ni apego tierno,
ni un soplo de trino
que perfumen el hedor
de ser marioneta
del hombre maldito.
//
Empero,
yo que nací muerto
y que soy instrumento
del ocio envilecido,
quisiera ser sólo rapaz
en la medida justa
de mi natural sino,
sin servir al amo
que me selecciona
y usa mi brío
en perjurio del sol,
quien regala su aliento
a todo lo vivo.
//
Libre quiero estar,
 ojos sin capucha
en mi propio nido,
en vez de medrar
como un sicario,
ni sembrar la muerte,
ni volar drogado,
ni vivir dormido...
//
© Eduardo Vladímir Fernández Fernández, 2015