"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca", Jorge Luis Borges


28 de marzo de 2011

Olvidó que me quería (fragmento de la novela) de Miguel Angel Fraga



OLVIDÓ QUE ME QUERÍA (FRAGMENTO DE LA NOVELA)
AUTOR: MIGUEL ÁNGEL FRAGA.

LA MADRE DE DESABEL no era de las que se detienen a conversar con su prole, pero esta vez se sentó junto a la hija con expresión autoritaria y le dijo que no consentía tal disparate. Eres muy joven, mi perla, y tu novio lo es todavía más. ¿Cómo crees que podrán aclararse si los dos estudian en la universidad? Los matrimonios de hoy no son como los de antes que duraban la vida entera; en cuanto se les ponga la cosa difícil… a volar paloma. Odlanier tendrá que buscarse un trabajo pronto como mecánico o lo que sea; algo que de dinero, pues de mantenido que ni piense que va a vivir. ¿Y qué harás cuando quedes embarazada? Perderás los estudios y adiós tu sueño de doctora. ¡Qué espanto, con 40 años me convertiré en abuela! De eso nada mi santa, si apenas tengo arrugas en la frente. Desde ahora te advierto que yo no crío nietos. ¿Cuántos hijos piensan tener y quién te los va a cuidar? En esta casa no cabemos ni nosotras. Imagínate tú, cuatro chiquillos corriendo, ensuciando, rompiendo... ¡Ay, mi Dios, qué locura se avecina! ¿Tú sabes cambiar pañales? Si apenas sabes freír un huevo, mi perla. No, no, no, no… no estoy para estos trotes. Si quieres buscar marido tendrás que arreglártelas sola, mi sol; ya estás grandecita y sabes lo que haces.

19 de marzo de 2011

La colmena: ¿algo más que una novela social?


Por Leonardo Venta

Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura, Premio Cervantes y Premio Príncipe de Asturias, entre otros, es el autor de La colmena (1951), la novela que incorporó a España a la novelística moderna y una de las primeras que denuncia la realidad de la sociedad española de posguerra.

De padre gallego y madre inglesa, natural de La Coruña, Cela publicó su primera novela en 1942, La familia de Pascual Duarte, considerada tremendista, un tipo de realismo que resalta la figura del antihéroe e insiste en aspectos sumamente grotescos y repulsivos de la realidad. El libro, aunque aclamado por la crítica, fue rechazado por las autoridades franquistas, que prohibieron una segunda edición del mismo en 1943.

Emotivo acíbar, de Francisco Muñoz Soler





Emotivo acíbar rige mis días
señalados por coherente frustración,
con pies cambiados derroto
hacia un destino ácido,
mesura me dicta las testantes
acelerados brios fluyen del costado,
resignadamente arrío mis ánimos.

13 de marzo de 2011

Envuelta en llamas (fragmento), de Ena Lucía Portela





Y ASÍ MISMITICO estaba, clavada en la silla anatómica frente
a mi computadora, con la respiración anhelante y una pertinaz
revoltura de estómago, aquella mañana tan caótica de
mediados de julio de 2007 en que me enteré por el Granma
digital de que los fianas habían capturado al Lobo Feroz la
noche anterior.
Por aquel entonces yo aún no había matado a nadie.
Pero en Cuba, cuando se investiga algún homicidio, todo
sospechoso de complicidad queda arrestado de manera automática
hasta la fecha del juicio. La fiscalía dispone prisión
preventiva sin que los jueces puedan conceder libertad bajo
fianza en ningún caso, aunque el detenido no tenga antecedentes
penales ni recursos para salir pitando de la isla. Es
un procedimiento de rutina. Yo lo sabía porque parte de mi
profesión consiste en saber esa clase de cosas.

Del otro lado de la luz, de Javier Iglesias



DEL OTRO LADO DE LA LUZ

Es en el espejo donde
cuelga la luna
que no sabe que aquí
los anocheceres son
infinitamente profundos,
ausentes
y quizás tan violentos
como la tristeza,
solamente quizás
nunca tendrán la intensidad 
de la angustia.
Veo una figura que no soy yo,
una parte desconocida 
de algo olvidado 
entre el filo de la navaja y ayer.
Cuento las horas que me faltan
y sólo cae arena 
en mis recuerdos, 
pies descalzos 
que un día corrieron al mar
antes que el fuego-hombre
pisoteara los sueños, 
rompiese los espejos 
y no encontrase respuestas.

9 de marzo de 2011

Los lazos del silencio



Por Leonardo Venta

«No he de callar, por más que con el dedo / ya tocando la boca o ya la frente, / silencio avises, o amenaces miedo, / ¿no ha de haber, un espíritu valiente?, / ¿siempre se ha de sentir lo que se dice?, / ¿nunca se ha de decir lo que se siente? (…)».
Francisco de Quevedo y Villegas, 1630


Horus, una de las mayores divinidades egipcias, se solía representar de diferentes formas. Una, era la de un niño con el dedo colocado sobre los labios. Los griegos le adoptaron, llamándole Harpócrates, dios del secreto y la discreción, al interpretar la postura del dedo como un gesto que indicaba silencio.

Fotos del payaso, de Juan Carlos Recio



Éramos dos exiliados en la foto de provincia,
los comediantes de una historia mal iluminada;
y al usar el polvo del estandarte caído
del cartel que se pudrió en la soledad de su camino,
teníamos la cara con la marca de los idiotas
en la fila de tomar las raciones y maldecir,
porque en lo oscuro no podrían encontrarnos
la luz alta de esos luceros y cometas que pasan
en busca del don apacible de perdonarnos.

Tuyo es el reino y la gloria,
tuyas las muecas de lo público,
las caras que aplauden tus conquistas
de salir tras los telones
y no poder evitar el suicidio del trapecista
que se dobla cuando cruzas hacia el fondo
en el ultimo compás de la fila,
en el ultimo adiós antes de abandonarnos
a la suerte echada como luto de un circo,
a esta ridícula y egocéntrica simulación del prójimo.
Éramos el mismo cada vez con un rostro menos empolvado,
un arroz cocido en amarillo sin especies,
duro, sin el mejor incidente más allá del aplauso.


6 de marzo de 2011

Siluetas, de Ihosvany Hernández González




IHOSVANY HERNANDEZ GONZALEZ

SILUETAS

anochece
una fábrica de silencios siembra tu bosque
eres sombra de mundo destinado a lucir su invierno
el año de pensar se ha ido a pernoctar en su arrogancia

en tu soledad
hombre pérfido
callar fue el espejismo

entender el bosque es lo humanamente detenido
en la demorada muchedumbre
cansancio de ser
una sombra que hiende en esa desvirtuada parsimonia que deseas
para embestir tanta plática.

anochece
y un fábrica de aullidos te hace de bosque
silueta de hierba y légamo
hombre de aquel Prometeo moldeando las fauces para obtener
lo que esperas

la voz nocturna para celebrar 
lo humanamente predecible
lo letal y lo loable 

puestos a recaudo en el verso que ahora dictas
desde tu noche trocada en esta evocación
irreconocible y tácita.

Acaso ni la luz puede salvarme, de Carlos Pintado



ACASO NI LA LUZ PUEDE SALVARME
Lejos de toda luz nombro mis sombras.
Me abrazo a mi dolor como quien sabe
que ningún reino tendré. Sólo olvido.
No habrá sino las huellas que otros dejan
sobre mi huella. Lejos ya de todos,
por las tranquilas tardes de algún pueblo,
alguien descubrirá mi rostro acaso
en el rostro sin vida de una estatua.
Alguna vez sentí todo ese horror.
Debí soñar la muerte como sueña
secretamente un niño algún juguete
alto para sus manos. Me he abrazado
a mi propio dolor, a todo el miedo,
a mi imprevista sombra me he abrazado.
Nadie puede salvarme de la noche
ni de esas playas breves donde fuimos
de algún modo el amado y el amante.
He sentido espectral la espuma alzándose
desde mis pies al rostro, todo el frío
del agua, sus cuchillos devorando,
ardiendo en la tiniebla de las aguas.
Nada puede salvarme de esa espuma,
de sus cisnes de muerte recorriéndome.
Acaso ya sin gloria; despojado
de toda luz y brillo, silencioso
como un hombre que sabe va a su muerte,
recorro las estancias donde he puesto
a beber a mi sombra de tu sombra,
para después sentarme y ver tranquilo
cómo es que alzan torres en mi nombre,
cómo es que nadie escucha cuando digo
soy mínimo, soy mínimo, y confieso
soy yo quien toca, a veces, con sosiego
el corazón secreto de los hombres.

Esas cuadrículas, de Francisco Muñoz Soler





Esas cuadriculas que marcan demasiado
quizás escasos posibles que voluntades gratifican
para configurar un aceptable escenario
para la escogedora, réquiem de estío.

Cuentos de lo probable, lo posible y lo imposible, de Miguel Angel Fraga

Cuentos de lo probable, lo posible y lo imposible (Génesis, Santiago 2000)

Cuarenta y dos narraciones agrupadas en tres partes: Los Cuentos que muerden viajan desde un brutal realismo, casi demencial, hasta un simbolismo proyectado en el absurdo y el erotismo decadente. Con un paso más adelantaré un poco menos son un conjunto de mini-cuentos donde el humor negro, la irreflexión y el factor sorpresa consiguen el distanciamiento social. Cuentos de mal sabor, último de la tríada, nos conduce por caminos plagados de pesimismo mordaz que sucumben por el peso de nuestra conciencia.
Cuentos que revelan la oscuridad del alma y denuncian valores de una sociedad en ruinas donde la salvación, si es que existe, queda mutilada por aberrantes soluciones humanas. Más allá de la búsqueda de la felicidad o la armonía, estos cuentos dejan un sabor amargo. Es un libro que al pensar en “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde, devuelve al lector su propia imagen.



1 de marzo de 2011

Cuentos del amor escandaloso, de Miguel Angel Fraga


Cuentos del amor escandaloso (Edición personal, Madrid 2001)

Narraciones de temática lésbico-gay. Personajes en desajuste con la moralidad social, hombres y mujeres que buscan su lugar en la sociedad. Un travestí enamorado, un padre de familia que frecuenta los urinarios de un conocido café, una mujer casada que hace florecer su sexualidad junto a otra mujer, la realidad de un homosexual sesentón y la mirada que sobre él ofrece su hijo. Narraciones sobre el amor, el desamor, la homosexualidad y el deseo.

10 momentos V, de Jorge E. Lage








Por Jorge E. Lage


HACE poco cumplía un año de estar muerto
un viejo mito de las letras norteamericanas:
J. D. Salinger. Su debut literario no pudo
haber sido más espectacular: The Catcher
in the Rye (1951), la novela que apuntó
al desencanto y la angustia rebelde de
varias generaciones de lectores, en particular
jóvenes y adolescentes. Después vino
esa corta y magistral serie de relatos y
noveletas. En la avalancha de artículos
que siguió a su fallecimiento, se habló
tanto de su obra como de su vida de escritor
oculto, inaccesible, celoso guardián
de su intimidad.

No dejes escapar la ira, de Miguel Angel Fraga


No dejes escapar la ira (Letras Cubanas, La Habana 2001)

17 narraciones sobre personas que viven con hiv y sida. El autor narra experiencias personales y situaciones reales que sucedieron en la clínica Los Cocos, un sanatorio en las afueras de la Ciudad de la Habana, el lugar donde fueron confinados los apestados sociales del siglo XX. Miedo, ansiedad, odio, aversión, deseo, múltiples y contradictorios sentimientos conforman las historias. ¿Cuál destino tienen estos hombres y mujeres? ¿Están limitadas sus relaciones sexuales? ¿Pueden ellos encontrar el amor?

Controlada atonía, de Francisco Muñoz Soler





Controlada atonía surca
espacios de grisácea madurez
cuyos flancos se seccionan
con abanicos de derrotas,
a su albur se consolidan
aparentes luces de esperanzas
inequívocas señales de desdichas,
por aconsejadas batidas vencidas.

La noche avanza breve por mi cuerpo, de Carlos Pintado



LA NOCHE AVANZA BREVE POR MI CUERPO

La noche avanza breve por mi cuerpo.
Ante su abrazo tiemblo como un niño.
ando en sombras, secreto, temeroso,
perdido para siempre sin remedio.
Siento lo oscuro en mí como un castigo
de dioses y de ángeles sombríos.
Mi destino es la noche. La penumbra
interminable vuelve por mis pasos.
No va detrás de mí sino el silencio,
sino el eco de nada y ya de nadie,
nunca el amor, la gloria o lo que ha sido
ya del musgo o del oro un tibio anillo
acaso descubierto entre la fuente,
ave de luz en sombras, fulgurando.

Olvidó que me quería, de Miguel Angel Fraga

Olvidó que me quería (Aduana Vieja, Valencia 2008)

Novela. Dos jóvenes deciden llegar vírgenes al matrimonio, un marido escribe cartas desesperadas a un hipotético amigo, un adolescente es acusado de violar y asesinar a una octogenaria dama. Tres historias que progresan simultáneamente con el centro unificador de la Ciudad de La Habana y su entorno. Tres relatos que coexisten en comunión con una ciudad que les permite su existencia. Melodrama, pavor, escándalo y una cuota de humor a intervalos para respirar y seguir una trama de azoros e irreverencias. Narrar lo imposible o lo impúdico. ¿Absurdo? ¿Morbosidad? Con un ritmo narrativo en contraste, drama y comedia, ácido y mordaz, se pretende sacar al lector de su habitual equilibrio.



Entradas que quizás no leyó

Como introducción quisiera recomendarles un poema que escribí hace mucho tiempo. Fue en los 80s y se titula Arcos de reflejos, el cual me inspiró para nombrar este blog más amateur que profesional. Otra entrada que quizás no leyó es Erase una vez en Cuba. También quisiera recomendar su lectura en El reflejo de tus actos. Además, me gustaría que leyeran un  buen cuento de terror que se relaciona con una bebida y es El vino de la muerte, del escritor cubano Alexei Dumpierre.
Sin más, los dejo bien acompañados con este arco de recomendaciones.