"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca", Jorge Luis Borges


13 de abril de 2013

Las estrellas son negras, de José E. Mosquera


José E. Mosquera*

Las Estrella son negras






Está en circulación una edición más de la novela "Las estrellas son Negras". Esta vez, bajo el auspicio de Intermedio Editores de la Casa Editorial El Tiempo. Por primera vez, hace 65 años se publicó esta novela urbana que devela un profundo dramatismo en el desenlace de una historia que comienza a las tres de la tarde y termina a las seis de la mañana del día siguiente en la ciudad de Quibdó, capital del Chocó, en la región del Pacífico colombiano, en donde se sintetiza el drama de la marginalidad y la injusticia social que agobia a la sociedad chocoana, una de las pobres de Colombia.

Una trama que se desarrolla en un kilómetro cuadrado, lo que sucede en ese espacio y en ese tiempo es hablar del hombre, sus problemas, sus sueños, su vida íntima, su fuerza, su vigor, sus esperanzas y sus luchas por alcanzar mejores niveles de desarrollo y satisfacción colectiva y personal en todos los sentidos. En efecto, a través de la fatalidad del hambre y la falta de oportunidades económicas, sociales y políticas que sufre su protagonista Irra, el autor hace un análisis histórico y sociológico profundo sobre las secuelas de la desdicha que sufren los desposeídos en una sociedad clasista e indiferente con el sufrimiento humano.

Habla de la indolencia del centralismo estatal ante crisis social de un pueblo agobiado por la desventura y el abandono, y hace una crítica descarnada de los niveles de corrupción en una sociedad dominada por la inmoralidad y la mediocridad de una clase dirigente que no asume con responsabilidad el liderazgo en la conducción de los destino de una región que requiere de grandes transformaciones para salir del atraso.

Esta novela es un testimonio del abandono a la vez una protesta contra la negligencia del centralismo y la incapacidad de la clase dirigente regional de liderar el progreso de una comarca que se debate entre la inopia y la displicencia estatal.

Por la manera como el autor describe la realidad y con la hondura que expone el drama y la naturalidad que plasma el realismo, esta novela debe ser un texto obligado para los investigadores y los estudiosos de las ciencias sociales que quieren comprender con mayores elementos de análisis la realidad social del Chocó, por consiguiente, en muchos pueblos marginados del Tercer Mundo.

Raymond L. Williams, en su libro la "Novela y el poder en Colombia" que trata de la evolución de la novela colombiana, seleccionó a Las estrellas son negras entre las mejores novelas escritas en Colombia. De hecho, Las Estrellas son negras, es una novela que tiene un extraordinario valor narrativo y que "presenta una visión auténtica de la raza negra y de algunos elementos residuales de su oralidad". El autor es Arnoldo Palacios Mosquera, un novelista, poeta y cuentista colombiano nacido en 1926 en la vereda Ibordó entre la selva y los ríos en el municipio chocoano de Certegui y residente en París.

La novela es sin duda una autobiografía de su autor, quien dice," empecé a escribir cuando me encontré en la miseria, sin nada más que hacer. Nadie me daba oportunidad, todas las puertas estaban cerradas. Entonces, dije si los demás hacen y no dejan de hacer, hago yo solo. Así nació la novela". Además, es autor de otras novelas que han sido traducidas a varios idiomas como "La Selva y la Lluvia"," El Duende y la Guitarra", "En busca de mi madredios". Esta última una autobiografía de su infancia en el Chocó.

Un hombre que explica el devenir de su infancia en las penumbras de las abrumadoras selvas del Chocó y relata sin tapujos cómo nació su vocación de escritor, "a mí me llevó a escribir, probablemente, el hecho que en mi infancia sufrí un ataque de poliomielitis que me atacó sobre todo las piernas, los músculos motores, yo tenía dos y ya caminaba, me fui a bañar y en el río me atacó el virus, pero después ya no pude caminar, no pude correr por el pueblo como lo había hecho siempre, ni ir al río a bañarme con mis amigos".



 

 

Arnoldo cuenta que entonces: "tuve que permanecer mucho tiempo sentado y creo que eso me enseñó a meditar, a observar, porque que veía todo lo que pasaba, tenía que sentir todo lo que ocurría a mi alrededor, tenía que observar y escuchar lo que me contaban, lo que ocurría, y creo que mi cerebro y mi alma, mi ánimo, se llenaron de muchas cosas que tal vez era necesario que salieran afuera; creo que eso, más tarde, pudo influir en que me dedicara a escribir".

Y dice orgullosamente, "a pesar que vivía en un pueblo cuya mayoría era analfabeta, tenía unos tíos que habían aprendido a leer y leían muchos libros importantes". El padre de mi papá, nos leía en las noches "las Mil y una noches. Creo que allí comenzó a formarse mi interés por el arte de hablar, de contar historias". "A los doce años murió una prima, con la cual jugábamos siempre, fue una muerte prematura, y cuando la iban a enterrar, en la víspera que llamamos los chocoanos velorio, en donde se canta y se realizan ciertos ritos conmovedores, a mí se me ocurrió escribir unas palabras para el momento que la iban a colocar en la tumba, y ese discurso desató una enorme emoción, traducida por aplausos, y creo que allí nació la expresión directa de la necesidad de escribir por alguna razón".

Entonces, a los veintidós años dijo, "voy a escribir una novela urbana, que se desarrolle en Quibdó, entonces mi gran dilema era cómo escribir una novela en un espacio reducido, en donde aparezcan la complicación y las complejidades de los personajes y quise que estuviera un tiempo corto, pero muy rápido. En 1948 terminó de escribir "Las estrellas son negras" pero, ya lista para ser llevada a un editor, se quemó en los sucesos del9 de abril en Bogotá. "Ese día hubo muchos incendios. Yo tenía el manuscrito al lado de una máquina de escribir, sacándolo en limpio, el verdadero manuscrito, escrito a mano, se quemó y las páginas que había copiado a máquina".

"Siempre dejaba todo junto y en uno de los edificios de la Avenida Jiménez, en donde escribía, el incendio acabó con el libro. Aprovechando el toque de queda; y como -no se podía salir por la noche-, y deseoso de que el libro existiera como lo había querido, me puse a reconstruirlo y, en realidad, lo hice en tres semanas, porque si no lo hacía inmediatamente no hubiera podido existir". "Algunos me preguntan que si quedó mejor que el primer manuscrito, y yo no puedo decirlo, pero sí que yo me propuse escribirlo lo mejor posible, de manera que quedara a la altura de una novela de su género".

jemosquera@une.net.co



*Periodista y escritor.


José E. Mosquera Berrio. Periodista y escritor  colombiano, uno de los pocos afrodescendientes que se destaca como columnista y editorialista en los principales periódicos en su país. Nació en Quibdó- Colombia, en 1966. Bachiller del Instituto Integrado Carrasquilla Industrial de Quibdó y estudio en  Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá, capital de Colombia.
Se ha desempeñado como redactor en varios diarios, corresponsal de los diarios El Espectador y El Colombiano en su ciudad natal, Jefe de Prensa y Asesor de Comunicaciones en varias instituciones públicas y privadas en su país. Ha sido y es columnista de los diarios El Tiempo, El Espectador, Portafolio, El Colombiano, El Mundo, La República, La Patria, El Liberal,  El Universal y La Tarde  en Colombia, La Nación (Costa Rica), La Prensa, La Estrella de Panamá y El Panamá América (Panamá), El Heraldo (Honduras), Tal Cual (Venezuela) y El Nuevo Diario (República Dominicana).
 Igualmente columnista de las revistas Semana, Número en Colombia y Minera (Venezuela) y los suplementos literarios Generación de El Colombiano y Papel Salmón de La Patria, entre otras, publicaciones nacionales y extranjera. Autor de los libros: El Tapón del Darién: Territorio de las discordias. 1999, Las Guerras y los Conflictos del Darién. 2002, Expedicionarios, Cronistas y Viajeros por el Chocó 2004, Historia de los litigios de límites entre Antioquia y Chocó-Siglo XVI-XXI-2006, Huellas Históricas 2010 y Travesía por la historia de África, 2012.


1 comentario:

  1. No sabía que era un importante escritor colombiano, Arnoldo Palacios, muy buena esa obra maestra de la literatura afrocolombiana del siglo XX que en Colombia nadie lo conoce casi y yo recomiendo que bajen el PDF de LAS ESTRELLAS SON NEGRAS, con dialogos buenisimos y con un GLOSARIO al final para redondear a un genio negro de la literatura latinoamericana y mundial, por qué no.

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"Criticar no es morder; es señalar con noble intento el lunar que desvanece la obra de la vida", José Martí.