- Yo
y todas las otras yo
que no me dejan dormir
porque me cuesta esconder
y me cuesta respirar
cuando te pienso
nos preguntamos
hasta cuándo
vamos a ser esclavas
de los pasos de las noches
... conjuradas
por no poder dominar
el sublime deseo
de despertar
alguna vez
con tu corazón latiendo
en la palma de mi mano
Liliana Rendine
Aquiles
Pobre es el silencio de los puertos
Que ya no recuerdan ni escuchan
Los anclados barcos del pasado.
Algunos vieron tormentos del mas allá
Desenvolviéndose ante sus ojos de fierro.
Llevaban aglomerados a los poetas y cantores
... A los arlequines de la vida misma.
Transportándolos al hielo y a la soledad
Donde crucificados serían sus versos y mortajas.
Amontonados sus cuerpos viajaron
Por las doscientas millas oceánicas
Dejando a su paso aterrador
Un cortejo de ataúdes vacantes.
Pobre es el silencio de los puertos
Que ya no recuerdan ni escuchan
Los anclados barcos del pasado.
Algunos vieron tormentos del mas allá
Desenvolviéndose ante sus ojos de fierro.
Llevaban aglomerados a los poetas y cantores
... A los arlequines de la vida misma.
Transportándolos al hielo y a la soledad
Donde crucificados serían sus versos y mortajas.
Amontonados sus cuerpos viajaron
Por las doscientas millas oceánicas
Dejando a su paso aterrador
Un cortejo de ataúdes vacantes.