"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca", Jorge Luis Borges


31 de julio de 2010

El círculo (relato) de Elia Casillas



Autora:  Elia Casillas
Dedicado a Carlos Quiroz Narvaéz

En ese lugar no existen
Los cuerpos,
Sólo son almas flotando
En el tiempo.
Miguel Islas


Empecé a caminar en mi catástrofe, poco a poco fui escalando la nada; cuando menos me di cuenta, el pueblo estaba a mis pies y yo debajo de la Pick-up… un neumático apretaba mi cabeza. Era de noche y apenas empezaba mi pesadilla.
Esa tarde tuve que viajar a la metrópoli siguiente, del pueblo donde vivo, nos separan cincuenta y siete kilómetros, así que son suerte haría de camino como cuarenta y cinco minutos. Después de una charla en la biblioteca pública con el editor de la página Quehacer Cultural del Diario de la ciudad; entregué mis trabajos para su publicación semanal y me despedí del amigo, al que me une en esta vida un puño de letras y una amistad cargada de cariño y ni con diez vidas, pagaré esta mano incondicional, este señor es un cántaro de amor.
Saboreando al amigo, me dirigí al centro comercial; en el estacionamiento vi anunciada en cartelera Belleza Americana. Fui a la tienda más grande y con mi tarjeta de crédito compré una crema, de ahí al supermercado, a buscar dinero en el cajero automático para mi cartera. Cuando salía, una gran fila de personas esperaba ingresar al cine, no la pensé mucho y entré. Los Oscares que había acaparado esta película le daban un prestigio bien ganado, salí más que satisfecha rumbo a la carretera. De pronto y sin saber por qué puse la direccional que me desviaba a casa de mi amiga Perla, vi el reloj, las ocho treinta y pensé “si estoy una hora, llegaré a casa a las once de la noche, está bien, no es muy tarde”.
Mi amiga... No llamé para avisarle de mi visita. Reduciendo la velocidad fui directo a su casa, no sin antes librar un centenar de traileres que parecían encimarse en mi automóvil, su colonia quedaba en la frontera de la ciudad. La noche soltaba toda la frescura de abril, el cielo estaba encendido y la luna apenas se hacia campo entre tantas lucecitas. Cuando vi el anuncio del OXXO (el supermercado), el corazón relampagueó y di vuelta en la esquina que me llevaría a su casa, terminé la calle sin encontrarla, de regreso a vuelta de rueda lenta, inspeccioné de nuevo sin distinguir su hogar. Vi unas señoras platicando, detuve el automóvil y pregunté:
-Señora ¿No sabe dónde vive Perla? Tiene una hija que se llama Perlita. Y su esposo se llama Sergio.
-No, señora, no la conocemos.
-Ella es alta morena, bien dada –insistí-. Su esposo trabaja en el periódico local
-No, señora no los conocemos.
Avancé y estacionándome exactamente a media cuadra donde suponía habitaba mi amiga, pregunté a unos niños por los hijos de ella, dijeron no conocerlos. Una desesperación inexplicable me abrazó y continué preguntando. No los conocían, nadie los había visto… nadie. Un "no puede ser", retozaba en mi cerebro, regresándome a la entrada de la colonia recorrí la ruta nuevamente. La casa no apareció. Con una incertidumbre que no cabía en el cuerpo, tomé la vía a casa, mientras mil pensamientos buscaban acomodo en mi cabeza. “Qué raro, no di con la casa, ¿por qué no la llamé? Así estaría esperándome afuera, como siempre. ¿Y si cambió de domicilio? No, me lo habría dicho ¿Y la gente me dijo no conocerlos?”
Cuando llegué a casa lo primero que hice fue comunicarme con ella y empecé a llamarle. Una grabación repetía insistentemente. “El número que usted marcó no existe, favor de verificarlo, gracias. El número que usted marcó no existe, favor de verificarlo, gracias”. Una, diez, cincuenta veces hice la llamada. Desesperada y con dudas me vestí para dormir; cuando el cansancio cerró mis ojos, el sueño insistía; las señoras en la calle, los niños, el teléfono repite y repite, no existe, marqué de nuevo, no existe, su amiga no existe,  revise de nuevo.
El televisor programado me despertó a las siete de la mañana, unos círculos oscuros engalanaban mis pequeños ojos. Me preparé un café y con la taza en mano caminé a casa de mi vecina Emma, ella, extrañada de verme tan temprano de visita dijo riendo:
-¿Y eso?... ¿Te caíste de la cama?
-No, Emma, necesito hablar con alguien, quiero contarte lo que me pasó.
Tratando de no hacer un relato fantasioso le platiqué lo vivido la noche anterior, Emma, escuchando tranquila, empezó a cuestionarme.
-Mira, ¿no te equivocarías de colonia?
-No, Emma, no. He ido muchas veces.
-¿Y cómo que nadie la conoce?
-No lo sé, tú si te acuerdas de ella ¿verdad?
-No, no la conozco.
-Si, Emma, está conmigo en la escuela de escritores...
-Oye, ¿sabes que a la única persona que he escuchado hablando de esa escuela eres tú?
-Emma, Emma, está en el ayuntamiento, en el Salón de Presidentes, asistimos todos los sábados de diez de la mañana a dos de la tarde, y después de clases ella se viene conmigo.
-No, nunca la he visto, lo siento.
Confundida y arrastrando mi desconcierto, regresé a mi hogar.
Cuando llegaron mis hijos, les platiqué mi aventura, argumentando que tal vez Emma no vio a Perla; pero no era creíble, ella jamás pasaría desapercibida. Ellos escucharon pacientes, y al no obtener respuesta los cuestioné:
-Gaby, ¿por qué Emma no vio a Perla?
-Mamá, nosotros tampoco la conocemos, tú siempre hablas de tus amigos de la Escuela de Escritores...
-Sí, mamá –afirmó Luis-, nunca han venido a la casa, sabemos que vas a la escuela, pero es todo...
-No, no puede ser –dije desesperada-, algo no está bien.
Me dirigí al periódico del pueblo, aunque no pude hablar con el administrador, la secretaria me puso al tanto.
-Señora, si hay una página de Escritores del Sur de Sonora, él encargado de publicar trabajos de personas que escriben en el sur, no se encuentra, salió a hacer un reportaje. Pero cada quien trae su material, ésta página, no depende de ninguna escuela, es la primera vez que escucho hablar de una Escuela de Escritores. Lo que le hemos publicado a usted son trabajos que han traído, o nos ha hecho llegar.
-Gracias, señorita...
“No puedo creerlo, Perla, la escuela, mis amigos, la página... ¡La maestra Emérita! Iré al COBACH.
Llegué a la escuela decidida a no regresarme hasta esclarecer todo. Después de mucho preguntar di con ella.
-¡Maestra Emérita!
-¿Qué se le ofrece señora?
Aunque habló amablemente, su respuesta fue fría, yo no esperaba tal recibimiento, si convivíamos cada sábado. Su contestación no logró bajar mis ánimos y le dije:
-Maestra, ¿verdad que usted está en una escuela de Escritores conmigo?
-¿Escuela de Escritores? No, no estoy en ninguna escuela... ¿Y con usted?
-Si, maestra, hemos estado juntas cuatro semestres, además, yo la he visto en la presentación de libros en el Salón de Presidentes con sus alumnos. Ahora que vino Paco Luna con Misa Cantada allí la vi.
-Bueno, Educación y Cultura, nos invita. Efectivamente, cada alumno que asiste, recibe puntos extras de calificación; pero yo no estoy en ninguna Escuela de Escritores y no sé nada al respecto.
-Si, maestra, vamos todos los sábados de diez a dos de la tarde.
-No, señora, además cada día tenemos más trabajo, no tengo tiempo ni para mí.
La mirada de la maestra tratando de penetrar mis miedos me hizo retroceder y fui perdiéndome en el enjambre de alumnos que terminaban sus labores. “La escuela no existe, el diplomado... El diplomado María de la Luz de Quiroz. Ella, ella era la abuela de Carlos Quiroz Narvaéz, el Presidente Municipal. Él sabe, él es el fundador. Si, iré al Ayuntamiento. Un aliento me motivó a ir al Palacio Municipal; absorta, no me di cuenta que entraba por la Comandancia de Policía y en ese instante vi que él descendía de una suburban blanca.
-Señor Presidente, disculpe.
-Si, señora ¿en qué puedo servirle ya que Dios la puso en mi camino?
-Mire, ¿verdad que Usted inició una escuela con el nombre de su abuela, María de la Luz de Quiroz? “Que diga que sí, que diga que sí”, pensaba.
-No, señora, bueno fuera; si Dios me diera esa oportunidad, le iba a dar todo mi apoyo, lucharía junto a los estudiantes para despertar la conciencia de mis gobernados, buscaría subsidios para la publicación de su obra. En todos los eventos de este pueblo y sus alrededores, yo sería el principal promotor. Pero, bueno ¿Quién querría estar en la Escuela de Escritores? La gente no lee, menos va a escribir.
-Señor Presidente, su hija Irmita, inició con nosotros, luego no volvimos a saber de ella.
-¿Mi hija...? No, que va. Ella escribe, pero lo hace sola y en la casa.
-Si, Señor Presidente, venimos cada sábado.
-Ahora que recuerdo, los señores que hacen el aseo, dicen que una señora se aparece todos los sábados, que llega a las diez de la mañana y permanece hasta las dos de la tarde escribiendo; también dicen, que en vacaciones escolares no vuelven a saber de ella. ¿No me diga que es usted?
-Si, soy yo. Pero no vengo sola, de sesenta y cuatro que éramos sólo quedamos seis...
-Señora, discúlpeme, tengo que irme, me esperan muchos asuntos por resolver. Que Dios la bendiga.
La escuela, mis amigos, la página, el diplomado... Nada es cierto.
Empecé a caminar en mi catástrofe, poco a poco fui escalando la nada; cuando menos me di cuenta, el pueblo estaba a mis pies y yo debajo de aquella Pick-up. Un neumático apretaba mi cabeza.
Era de noche y apenas empezaba mi pesadilla.


NAVOJOA, SON. 5 DE ABRIL DEL 2000

EL VINO DE LA MUERTE (relato)


Autor: Alexei Dumpierre

- ¿Pretende hacernos creer esa historia? –me preguntó el teniente de la policía alemana con visible cinismo cuando empecé a recuperarme en la cama del hospital.
- He declarado toda la verdad que puedo decir sobre los hechos –respondí con la lengua todavía medio dormida.
- Mi amigo, ¿cuántas botellas de vino usted bebió ese día?
- No bebo habitualmente. Esa noche quise probar el regalo que me hicieron en Pekín.
Llegué al hotel donde me hospedaba en la capital de Alemania alrededor de las siete de la noche del viernes. Debía descansar, pues mi vuelo para Brasil tenía marcada la salida a las cinco de la mañana. Mis maletas estaban listas y no tenía otra cosa que hacer, a no ser cenar a las diez, como de costumbre. Decidí abrir la botella de vino que me regaló la hermana de la china que fue mi traductora durante quince días de arduo trabajo.
Antes de abrirla la contemplé detenidamente. Su imagen era desagradable para cualquier criatura de la civilización occidental. La serpiente tenía los ojos abiertos y daba la impresión de estar viva. Encendí el ordenador y busqué información sobre ese vino tradicional. Se trataba de una bebida alcohólica producida por infusión de serpientes enteras en vino de arroz. Se creó en China durante la dinastía Zhou, siendo considerado un remedio importante en la medicina tradicional de ese país. Puede encontrarse en China, Vietnam y por todo el sureste asiático. Hay dos variedades de vino de serpiente:
Mezclado: Los fluidos corporales de la serpiente se mezclan con vino, consumiéndose inmediatamente en pequeñas dosis. El vino de sangre de serpiente se prepara cortando una serpiente por su vientre y vaciando su sangre directamente en un vaso lleno de vino chino. El vino de bilis de serpiente se hace de forma parecida, usando el contenido de la vesícula biliar.
Infundido: Se mete una serpiente venenosa grande en un tarro de cristal con vino de arroz, a veces con otras más pequeñas o hierbas medicinales, dejando infundir varios meses. El vino se toma como reconstituyente en pequeñas dosis. Su nombre en mandarín es 蛇酒.
Destapé la botella con inmenso cuidado, me serví la mitad de un vaso pequeño y volví a cerrarla con la extraña tapa hecha a base de resinas de árboles mitológicos. Antes de probar el primer trago volví a pensar en Ikita. Desde el primer día que llegué a Pekín sentí una misteriosa atracción por ella. Era una joven fina, de pronunciados rasgos asiáticos, pero con el encanto de una diosa del Olimpo. Cuando caminaba parecía flotar en el espacio. Su sensualidad era de alto quilate y la melodía de la voz era extremamente seductora. El embajador me había advertido que por causa de un problema derivado de la cultura tradicional no era prudente que me dejara sentir atraído por ella, pues eran renuentes a las relaciones entre nativos y extranjeros. De todas formas no hubo como evitar que se produjera una mutua y profunda atracción, que no tuvo oportunidad de concretarse en la práctica, lo cual hubiera deseado profundamente.
El día antes de salir de la capital del gigante asiático el joven que trabajaba en la carpeta del hotel me entregó el paquete cerrado donde estaba la botella muy bien envuelta. Después supe, a través del chófer de la embajada que había sido la hermana de la traductora quien me la había dejado.
- Si yo fuera usted la dejaba en el cuarto del hotel –me dijo casi en susurros.
- ¿Por cómo? Es una bebida muy cara. –respondí.
- Es sólo un consejo. Olvide el comentario.
Horas después el vaso con el extraño vino estaba entre los dedos de mi mano derecha. Lo volví a observar con calma y olfateé su buqué. Era indescriptible. Llevé el borde hasta mis labios y tomé un trago suculento. Intenté comparar su sabor con otras experiencias de mi paladar etílico, pero no se parecía a nada. Por unos minutos mi mente navegó por diferentes lugares. El largo viaje que me esperaba, mi familia, el trabajo, etc. De repente me pareció como si en el contenido de la botella se hubiera experimentado un movimiento, aunque rápidamente descarté la idea.
Después de tomar el segundo buche aguardé unos instantes y me decidí a colocar una segunda dosis en el vaso. Tomé la botella con la diestra y cuando iba a abrirla reventó como una bomba entre mis dedos. Por unos instantes el vino que cayó en mis ojos me dejó ciego. Percibí que algo se deslizaba por mi cuerpo y antes de poder deshacerme de aquello sentí una especie de picada en el vientre. Poco a poco fui recobrando la visión, aunque mi boca estaba reseca y los dedos de las cuatro extremidades con calambres.
Repentinamente el vaso que estaba sobre la mesa se suspendió en el aire y fue lanzado violentamente contra el espejo, que se quebró en añicos. La maleta de donde había sacado la botella pegó fuego y todos los objetos del cuarto comenzaron a ser destruidos, como por arte de magia. Busqué por el piso la serpiente que estaba dentro de la botella y no la encontré por ninguna parte. Los vidrios de la ventana se quebraron y me pareció que un huracán se apoderaba del cuarto. Un fuerte dolor en el pecho me sacudió todo el cuerpo y me desmayé.
Volví en mí a medias dentro de la ambulancia. La careta de oxígeno no me dejaba hablar y mi cuerpo temblaba de pies a cabeza. En la mano del enfermero puede ver, agarrada por el cuello, la serpiente venenosa que movía su cola violentamente.

30 de julio de 2010

Entre gotas de rocío (poemas dispersos)


Son setenta y cinco páginas con poemas diversos. Uno de ellos le da nombre al libro, "Gotas de Rocío", con una historia muy interesante. En ellos se habla de la vida cotidiana, del mundo que  rodea a su autor ( Alexei Dumpierre, escritor cubano exiliado en Brasil) del amor y sobre todo de los  sentimientos como exiliado. Es una mezcla de tristeza, pero llena de optimismo y amor por la vida de alguien, ya viejo,  condenado a muerte por la debilidad de sus pulmones.

Dispersos por el mundo (selección de cuentos)


Libro de cuentos y narraciones basadas en historias reales de  millones de cubanos que abandonaron la isla durante estos 50 años de formas diversas. El autor fantasea la realidad en busca de dramatismo e interés. Algunos son dramáticos, otros simpáticos y hasta ridículos. Es el precio de enfrentar una vida nueva en otros países. Cuenta con 25 cuentos.

29 de julio de 2010

Bases del XII Premio de Poesía "Paúl Beckett" 2010




La Fundación Valparaíso convoca por duodécima vez el premio de Poesía “PAÚL BECKETT”, que se otorgará a un libro o colección de poemas, con arreglo a las siguientes bases:

         I.      Los trabajos que concursen, de forma, metro y temas libres, habrán de ser originales e inéditos, no inferiores a 500 versos ni superiores a 1000, debiendo presentarse escritos en castellano y mecanografiados a doble espacio en hojas tamaño folio o DIN A4, escritas por una sola cara y en ejemplar triplicado.
       II.      El importe del premio será de CUATRO MIL EUROS (4.000 Euros), y está sujeto a las retenciones marcadas por la Ley.
      III.      El jurado calificador estará formado por destacadas personalidades de las Letras, y presidido por un académico, siendo su fallo inapelable. Su composición será dada a conocer acto seguido al fallo.
   IV.      El plazo de admisión terminará el día 15 de Octubre del 2.010. Los trabajos se enviarán por correo al domicilio de la Fundación Valparaíso. Apdo. de Correos, 836. Mojácar Playa 04638. Almería. España.
     V.      Los trabajos deberán presentarse bajo lema, con la indicación "Para el Premio de Poesía Paúl Beckett". En sobre aparte, debidamente cerrado, que se acompañará al trabajo, deberán figurar el nombre, apellidos y domicilio del autor, haciéndose constar en su exterior el lema elegido.
   VI.      La obra premiada será editada en la colección "Beatrice", creada al efecto, dentro del plazo de un año. Transcurrido el mismo, su autor dispondrá de su obra libremente, pero en el momento de su publicación deberá consignar la distinción alcanzada.
  VII.      El importe cubrirá los derechos de autor correspondientes a la primera edición, de la que serán entregados cien ejemplares al poeta premiado. El Jurado podrá declarar desierto el concurso si, a su juicio, ningún trabajo reúne méritos suficientes para obtener el premio.
VIII.      El fallo se hará dentro del mes de noviembre del año en curso. Los originales no premiados serán destruidos inmediatamente después de dicho fallo.
   
La Presidenta
Beatrice Beckett
Mojácar, Junio de 2010

P.D.: Si desea participar, le recordamos que debe de hacerlo únicamente por correo según estipula el apartado IV de estas bases. No se admitarán obras enviadas por e-mail.

28 de julio de 2010

El amor

"L'Amour et Psyché" (1817) de François-Édouard Picot
Autor: Leonardo Venta

¿Quién se atreve a decir no haber amado nunca? Sin lugar a duda, nadie. El amor es ese oxígeno del alma que hace vivir y no vegetar. El diccionario, entre sus variadas acepciones, lo define como “el sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. El amor, junto a la muerte, constituye una de las más grandes preocupaciones del hombre. Aunque es un sentimiento universal, resulta difícil concretarlo, ya que su naturaleza subjetiva así lo determina.
Decimos que estamos enamorados cuando pensamos con frecuencia en el ser amado, lo idealizamos, y deseamos estar a su lado, así como anhelamos adentrarnos en su esencia. Cuando amamos, por lo general, hacemos manifestaciones materiales – regalos – y emocionales – caricias, tiernas palabras – a la persona amada. Alguien enamorado, usualmente, pasa por alto o perdona los aspectos negativos de la persona a quien ama.

NOCHES DE PÁNICO (cuento)


Autor: Alexei Dumpierre

Salí de la oficina un poco más tarde de lo común. Conducía preocupado con el cúmulo de trabajo que me esperaba el día siguiente. Decidí colocar una música relajante para cubrir la hora y media que me faltaba hasta llegar a la nueva casa que compré el mes pasado, pues estaba en las afueras de la ciudad. El final de la tarde parecía bañado con un misterioso manto de matices fríos azules y lilas. Por suerte el tránsito había menguado y no se veían carros en ningunas de las dos direcciones. Después de los cincuenta los embotellamientos me alteran mucho. Sin notar el transcurso del tiempo llegué a mi destino. Tomé el ordenador y salí del auto.
Al alcanzar la entrada, ya oscuro, sentí la más horrible sensación de pánico. Me pareció que la puerta estaba abierta de par en par, pero al observar bien pude apreciar que no estaba allí. La habían quitado de su lugar sin ninguna señal de violencia. Miré por los alrededores y no había señales de ella. Por unos instantes quedé paralizado en el mismo lugar. Poco a poco fui venciendo el miedo y me decidí entrar. Encendí las luces y percibí que todo estaba normal. Recorrí todos los rincones de la casa. No faltaba nada y permanecía el orden en que acostumbro a mantenerla.
Me senté en la sala intentando darle una explicación al hecho, pero era literalmente imposible hacerlo. Sentí la sensación de impunidad, de estar indefenso, totalmente inseguro, vulnerable. Nunca había experimentado algo igual. Me pareció que llamando a la policía no iba a lograr nada. De cualquier forma tendría que tomar una decisión, pues no podría dormir así. Por los alrededores no había otras residencias a cuyos vecinos pudiera pedir ayuda u al menos orientación. Busqué en la guía telefónica las carpinterías más cercanas y llamé, pero a esa hora no había ninguna abierta. Un volcán entró en erupción dentro de mi cabeza. Así pasaron las horas y yo en vela, derrumbado sobre el sofá, frente al marco de la puerta desaparecida.
Por la mañana conseguí entrar en contacto con uno de los talleres y en dos horas había una puerta nueva con doble cerradura. Claro que inventé una historia para no decir la verdad. Con esa fastidiosa preocupación fui a enfrentar la dura jornada de trabajo. Confieso que el hecho no me permitió un buen desempeño en mis labores. Decidí salir un poco más temprano que el día anterior y dirigí más aprisa.
Sentí un gran alivio al ver que la puerta estaba allí, cerrada. Entré y fui directo al cuarto a quitarme la ropa y darme un baño. Pero al entrar en la bañera me quedé nuevamente perplejo. No había ningún grifo. Habían substraído toda la instalación hidráulica. Lo mismo sucedía en el lavamanos. Corrí desnudo hasta la cocina y encontré igual panorama. Temblé como una hoja de impotencia y pavor. Rápidamente comprendí que no tenía condiciones de dormir allí esa noche. Al día siguiente tendría una reunión importante y debería descansar. Me vestí nuevamente como un autómata espantado, tomé el coche y fui hasta el hotel más cercano. El fin de semana me ocuparía con calma de todo.
El viernes me sentí agobiado en el trabajo. Las ojeras cubrían casi todo mi rostro y el aspecto general era el de una persona destruida. Finalmente llegó la hora de almuerzo y decidí salir a resolver el problema. Conduje con pánico pensando en el nuevo misterio que me depararía a la llegada a la casa. Varias veces sentí las manos temblar sobre el volante. No había comentado nada con nadie, lo que me hacía el único portador de la pesada carga.
Antes de llegar, busqué un plomero y compramos juntos todas las piezas que debían reponerse. Acompañado por él me sentí más seguro. Por suerte esta vez no encontramos ninguna nueva anomalía. Como buen profesional no demoró mucho tiempo en terminar un excelente servicio. Tuve que volver con él a la ciudad porque no tenía suficiente dinero en efectivo para pagarle. En el banco no demoré mucho, lo llevé hasta el taller y decidí comer algo antes de regresar a casa.
Ya era de noche cuando me bajé del carro. Abrí la puerta y accioné el interruptor, pero las luces no encendían. Fui hasta el carro, tomé una linterna y observé el reloj que controla la energía. Estaba funcionando normalmente. Entré de nuevo y apunté con la linterna hacia la lámpara del techo de la sala, pero allí no había nada. Un tenue resplandor parecía venir del cuarto. Con pasos leves comencé a caminar en esa dirección. Un fuerte olor a flores estridentes me dejó paralizado. Hice un esfuerzo y continué andando, aunque el sudor me cubría y parecía que me iba a desmayar. Antes de llegar a la puerta que estaba abierta pude apreciar que en cada una de las cuatro puntas de la cama había una vela encendida. Mi cuerpo se estremeció con fuerza. ¡Allí había alguien acostado!
No lograba mover un pie. Permanecí estático no sé que tiempo, hasta que una fuerza mayor me hizo continuar. Escuché el llanto de mujeres, aunque no había nadie, sólo coronas de flores por el piso. Continué avanzando y perdí el sentido al ver que sobre la cama yacía mi propio cadáver.

21 de julio de 2010

XL Premios Literarios Kutxa Ciudad de Irún 2011

XL Premios Literarios Kutxa Ciudad de Irún 2011


July 20, 2010


Al objeto de fomentar la creación y difusión literarias, kutxa Caja Gipuzkoa San Sebastián convoca los XL Premios Literarios Kutxa Ciudad de Irún, correspondientes al año 2011, de acuerdo con las siguientes bases:
1 El certamen está abierto a la participación de escritores en lenguas vasca o castellana, independientemente de su nacionalidad o lugar de residencia, quienes habrán de concurrir con obras originales e inéditas, no premiadas en otro concurso literario de cualquier naturaleza o lugar, condiciones que deberán mantener hasta el momento del fallo. A estos Premios Literarios Kutxa Ciudad de Irún no podrán presentarse ni quienes hayan sido o son Jurados de los mismos, ni autores ganadores de ediciones anteriores en la modalidad en la que hubieran concurrido.

2 Los trabajos habrán de presentarse en hojas de formato DIN A 4 (o formato letter en el sitema de medidas anglosajón) mecanografiadas -o a ordenador-, a doble espacio de interlineado, con letra tipo Arial o similar y tamaño de fuente 12, siempre por una sola cara. Se deberán remitir dos copias en el apartado de novela y cuatro en el de poesía a : “Premios Literarios Kutxa Ciudad de Irún 2011”, GUDAT, Gurutzegi bidea 14-18, Polígono Industrial Belartza, pabellón 9, 20018 Donostia-San Sebastián. Exclusivamente para información: teléfono 943.000.850; e-mail certamenes@begira.com; página web www.kutxasocial.net. El plazo de admisión de obras se cerrará el 30 de septiembre de 2010.

3 Las obras deberán identificarse solamente con su título. Carecerán por tanto de detalles que puedan identificar al autor. En la plica, en sobre cerrado aparte, se incluirá nota con Documento Nacional de Identidad, nombre, apellidos, dirección y teléfono del autor, fax y e-mail si los tuviera, mencionándose en el exterior el título de la obra, además de la especialidad a la que concurre.

4 Kutxa designará los Jurados para las distintas especialidades, siendo su fallo inapelable. El hecho de participar en estos Premios Literarios implica la aceptación de sus bases. Todas las incidencias no previstas en estas bases serán resueltas por los respectivos Jurados.

5 La determinación de las obras ganadoras, la apertura de plicas y la proclamación de ganadores, tendrán lugar en Irún, el 26 de febrero del año 2011, a las 13:00 horas. Dicho acto será retransmitido en directo por internet, a través de la página web www.kutxasocial.net. La entrega de todos los premios, se llevará a efecto en un acto que se celebrará entre los meses de mayo y junio del mismo año.

6 Cualquiera de los premios podrá ser declarado desierto si los trabajos presentados no tuvieran el nivel de calidad requerido. No será considerada por el Jurado correspondiente ninguna obra de la que se tenga noticia que haya sido premiada en otro Concurso en el período comprendido entre el término del plazo de admisión de las obras y la fecha del fallo de los Premios Literarios Kutxa Ciudad de Irún 2011.

7 En este sentido, será obligación del autor comunicar por escrito cualquier variación surgida respecto a la obra presentada durante el período de tiempo detallado en la Base 6, dirigiéndose a: KUTXA – CAJA DE GUIPUZCOA Y SAN SEBASTIAN – Cultura – Garibai, 20, 20004, Donostia-San Sebastián.

8 Asimismo, ninguna obra seleccionada por el Jurado podrá ser considerada ganadora con carácter definitivo hasta no haberse comprobado el cumplimiento de todas las condiciones requeridas para ello y expresadas en los puntos 1 y 6 de estas bases.

9 Kutxa se reserva en exclusiva el derecho de edición de las obras premiadas (directamente o por medio de otra empresa editorial) durante el plazo máximo de un año, contado desde el momento de la publicación de las obras premiadas, sin devengo de derecho alguno a favor de los autores. Transcurrido dicho plazo, los autores dispondrán de sus obras libremente, pero en posteriores ediciones de las mismas deberá consignarse la distinción concedida, independientemente de la empresa editorial en que se lleven a cabo dichas ediciones.

10 Las obras no premiadas, así como sus correspondientes plicas, no serán devueltas, siendo destruidas después de la proclamación de ganadores de los Premios Literarios Kutxa Ciudad de Irún 2011. No se mantendrá correspondencia con los autores de las obras presentadas, ni se proporcionará información sobre los títulos seleccionados, en su caso, por los prejurados.

11 Los Premios Literarios Kutxa Ciudad de Irún 2011 se convocan en las siguientes especialidades:


POESÍA EN EUSKERA
Para obras con libertad de rima, medida y temática y una extensión mínima de 800 versos.

NOVELA EN EUSKERA
La extensión mínima de los trabajos será de 150 folios con temática y narración libres.

POESÍA EN CASTELLANO
Para obras con libertad de rima, medida y temática y una extensión mínima de 800 versos.

NOVELA EN CASTELLANO
La extensión mínima de los trabajos será de 150 folios con temática y narración libres.

18 de julio de 2010

AMOR SIN LÍMITES (relato)



Autor: Alexei Dumpierre, escritor cubano exiliado en Brasil.

En la cama número trece del quinto piso del Hospital Español la joven de veinticinco años Leticia Santos agonizaba a causa de una cardiopatía congénita sin posibilidades de cura. Llevaba casi dos años esperando por la donación del órgano vital, pero no se había encontrado compatibilidad en los pocos disponibles en los bancos de reserva. Su estado era precario y los médicos realizaban todos los esfuerzos para mantenerla viva. Una mañana en que sus esperanzas se esfumaban entre los pocos rayos de sol que entraban por una hendija de la ventana, recibió la visita del cardiólogo.
__Buenos días, Leticia. ¿Estás en condiciones de hablar conmigo? __ preguntó el médico con voz dulce.
__Dígame, doctor. No creo que pueda decirme nada que calme mi tristeza, pero de todas formas debo escucharlo __con las últimas palabras, algunas lágrimas brotaron en sus ojos.
__Hay alguien que vino a verte y creo que es muy importante que lo recibas.
Aquel día el Jardín Botánico estaba repleto de turistas nacionales y extranjeros. Era una ensolerada mañana de primavera y la prensa había anunciado con antecedencia la inauguración de una exposición de orquídeas de diversas partes del mundo. Entre la multitud que recorría los lugares donde se exponían las maravillas exóticas, un grupo de jóvenes se sentó alrededor de la fuente, donde la suave caída del agua y el canto de los pájaros propiciaban un ambiente de inusitado romanticismo. Apenas conversaban y como imbuidos por un milagro se dedicaban a la pasible contemplación de la naturaleza. Entre ellos Patricio, un joven delgado, con lentes gruesas y aspecto melancólico, levantaba la vista cada cierto tiempo buscando encontrar la mirada de la muchacha sentada a dos metros suyos. Era hermosa y de larga cabellera, con un rostro que parecía haber sido esculpido por un maestro del renacimiento. Pero ella ni había notado su presencia.
Como un golpe de suerte, con un movimiento descuidado la joven dejó caer la cámara fotográfica que sostenía en su mano izquierda. Debido al impacto contra el piso el compartimiento de las pilas se abrió y estas rodaron en dirección a Patricio, quien al igual que un resorte se levantó dispuesto a recogerlas.
__Muchas gracias __dijo ella que ya tenía en sus manos la cámara.
__Por nada. Puedo ayudarte, pues creo que se soltó la tapa __respondió nervioso.
Mientras el habilidoso adolescente componía la avería, fueron intercambiando frases entrecortadas hasta que descubrieron que eran compañeros de la misma escuela y la conversación tomó un tono más animado. Tenían la misma edad y hasta vivían cerca el uno del otro. Ella era más expresiva y abierta, aunque no mostraba el mismo interés que él en continuar la plática. Terminado el concierto Patricio entregó la cámara en sus manos y tembló de pies a cabeza cuando las puntas de los dedos se rozaron levemente.
__Ya está arreglada. Era el muelle que se había soltado.
__Te lo agradezco mucho. De lo contrario mi padre me hubiera dado una bronca. Bueno, tengo que irme, nos vemos otro día __y se marchó sin volverlo a mirar.
Pero el amor a primera vista, sobre todo entre los adolescentes, siembra raíces profundas, tras las que crece un fuerte tronco florido, multicolor y fantástico de donde nacen infinitas ilusiones. De manera que desde ese momento no hubo un día en que Patricio no la buscara en la escuela y de una forma u otra provocara una conversación que trataba de extender en el tiempo, esos pocos instantes en que sentía viajar sobre las estrellas. Escribió poemas, compró flores y postales durante los dos años que compartieron juntos en el centro escolar. La visitaba en su casa los domingos después de algunos paseos por el parque o ver una película mientras tomaban deliciosos helados con biscochos que gentilmente les servía la dueña de la casa. Después de muchos meses durante los cuales el joven estudió mil formas para abordarla se decidió a manifestar tenuemente lo que sentía:
__¿Sabes que eres muy linda? Siempre antes de dormir pienso en ti __le dijo sin mirarla.
__Debes pensar más en los estudios. Estamos terminando el curso y pronto comienzan los exámenes __respondió ella intentando desviar la conversación.
Él no se atrevió a continuar diciendo todo lo que sentía. La amaba tanto que podía hasta perdonarle la indiferencia. Pero la pasión no era mutua y la madre de la muchacha se percató de lo que estaba sucediendo. Un día, después de marcharse el joven, se dispuso a hablarle.
__Hija mía, ¿no crees que estás estimulando con tu actitud un sentimiento en ese joven que no es recíproco?
__Tienes razón, mamá. Pero es que me da pena con él. Creo que eso se le pasará con el tiempo __aseveró sin darle mucha importancia al reclamo materno.
__De cualquier forma te advierto que no es justo jugar con los sentimientos ajenos. Menos los de ese muchacho que te ha demostrado un cariño sincero.
El tiempo fue pasando y las emociones de Patricio crecían de forma proporcionalmente contrarias a los de la joven. De una pasión juvenil fue transformándose en amor profundo, entrega y dedicación total. Aún así ella no lo retribuía, por el contrario, conoció a otro joven y en poco tiempo comenzó un noviazgo oficial. Pasaba los domingos fuera de casa y el novio la iba a buscar a la escuela, por lo que apenas tenía tiempo de saludar tan siquiera al viejo amigo. Aunque profundamente herido, Patricio no desistía y continuaba profesándole el mismo amor, aunque claro, ahora más alejado de su Dulcinea en brazos de otro. Ingresó en la facultad de medicina para estudiar la profesión que había querido desde pequeño, pero en las clases permanecía mucho tiempo distraído, inmerso en sus sueños. Gracias a su inteligencia y perseverancia logró concluir con éxito los estudios a los veintitrés años y comenzar a trabajar en una clínica particular de gran reputación. Era muy querido y respetado, aunque todos comprendían que él podría dar más de sí mismo. Continuaba siendo el joven introvertido y melancólico de siempre, hasta que un día una trágica noticia cambió el rumbo de su vida.
El temperamento de carácter más bien flemático milagrosamente se transformó en sanguíneo e hiperactivo. De forma paralela a su trabajo pasaba el día investigando, comunicándose con otros hospitales y centros médicos, no sólo en su país como en todo el mundo. Imprimía las direcciones y teléfonos que encontraba y no dejaba de llamar, enviar correspondencia o visitarlos constantemente. Apenas dormía y durante todo el día su actividad no disminuía un minuto. El paso del tiempo lo agobiaba y parecía que lo quería detener. Ya nadie lo veía pensativo o taciturno, por el contrario, parecía un ciclón en pleno apogeo.
En la cama número trece del quinto piso del Hospital Español el cardiólogo continuó la conversación con la paciente.
__Pues bien Leticia, como te decía es muy importante que hables con este señor. Es el Dr. Rodrigo Silveira, abogado de un antiguo amigo tuyo __la joven escuchó en silencio.
__Exactamente Leticia. Soy el abogado de la familia de Patricio Sánchez, quien pasó los últimos dos años buscando desesperadamente un corazón compatible. No descansó un instante. Lamentablemente hace dos días sufrió un accidente grave y no existen posibilidades de salvación __el abogado sacó un documento del maletín y se lo entregó a la joven__. Ese es su testamento firmado antes de caer en coma irreversible. En él consta que te entrega su corazón como prueba de amor. Es perfectamente compatible con el tuyo.