EL LUGAR SIN LÍMITES:
(DESCENSO A LOS INFIERNOS DEL MACHISMO DE LA MANO DE UN CHILENO INCONFORMISTA)
“La patria del escritor no es realmente sino un lenguaje. Ni siquiera un lenguaje, más bien una sección, la fracción de ese lenguaje con el que uno se identifica”
José Donoso.
“El infierno son los otros”
Jean-Paul Sartre.
El lugar sin límites ocupa un lugar privilegiado y a la vez controvertido dentro de la narrativa de uno de los escritores chilenos más importantes del siglo XX, José Donoso. Escrita en 1966, la novela no sólo supuso la consagración de Donoso como novelista tras su sugerente y controvertido debut con Coronación en 1956, sino el cruce por parte del escritor de las fronteras literarias de su país para darse a conocer como una de las grandes promesas de las letras latinoamericanas de su generación.
El infierno es el referente metafórico más obvio de una novela en la que se dan la mano el realismo descarnado con una poética irreal de resonancias expresionistas y claras referencias al teatro. Un contexto socio histórico preciso se entrecruza con una dimensión mítica y alegórica donde no sólo se repiten las alusiones al averno sino también una serie de personajes que se acercan al tipo, a la máscara, a la marioneta sin dejar de tener interesantes matices y complejas contradicciones existenciales y sin dejar de ser identificables en la sociedad chilena del momento. El cacique venido a menos, el “macho” bruto, y el gay travestido son los tres vértices de un intenso triángulo, de un retrato social que es también el eco fatalista de una reflexión universal sobre la condición humana. Separándose definitivamente de cualquier adhesión al realismo mágico, dando la vuelta a los códigos de la narrativa del momento, Donoso nos da su novela más accesible, sin abandonar su obsesivo y hermético universo de seres a la deriva en un microcosmos infernal.
La novela rehúye tanto los códigos del realismo tradicional como los del realismo mágico tan en boga en esos años en la literatura latinoamericano a través de la figura de escritores como García Márquez o Julio Cortázar y se coloca en el terreno de lo que el cineasta Luis Buñuel llamará “nueva irracionalidad prodigiosa”. Como dice el propio Donoso, su rechazo del realismo no se realiza a través de lo fantástico o lo maravilloso sino a través de un artificio de origen teatral que rompe la tradición realista sin refugiarse en un mundo ajeno a aquel en que viven los personajes. Así podemos hablar de una suerte de expresionismo de resonancias escénicas, con un gusto por la mascarada, el esperpento y la distorsión, que son otra forma de aproximación a lo real en nuevas y más complejas dimensiones, críticas y poéticas. En su primera novela Donoso rompe ya con los códigos habituales del “realismo mágico” sustituyendo una amable y fabuladora trasgresión por un alucinado aire de pesadilla en un entorno naturalista. En El lugar sin límites el tono es más comedido, los personajes más identificables y la pesadilla surge de la propia historia y el entorno social degradado, aunque no abandona por ello unas resonancias simbólicas y una carga metafórica todavía más universales.
La historia está presidida por la idea de la fatalidad, los personajes aparecen atrapados en un destino ya trazado , un hilo vital o, mejor dicho, mortal que no pueden desenredar, un sendero claustrofóbico del que no pueden escapar. Como la casa-burdel, centro del relato, principal escenario, que comienza a hundirse, a “sumirse” en palabras del propio Donoso, asistimos a un progresivo derrumbe vital, a un círculo infernal que se estrecha hacia el desastre, el horror y la tragedia. Desde el comienzo el autor muestra sus cartas, “se masca la tragedia”. Ya en los primeros párrafos del primer capítulo a través de las reflexiones confusas, vaporosas y atormentadas de La Manuela se nos pone en la pista de un peligro inminente. Pancho Vega, el macho, el hijo ilegítimo y rebelde del cacique, el hombre brutal y temido, sigue en el pueblo y ya con anterioridad ha invadido con violencia el burdel y humillado a sus ocupantes, en particular a la propia Manuela.