"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca", Jorge Luis Borges


11 de mayo de 2013

Busco una respuesta, de Francisco Muñoz Soler


BUSCO UNA RESPUESTA


La muerte, la vida, la sombra, la luz, lo irreversible.

Ilusión de vida es la fecundidad de las madres.

He conocido en unos días a dos ángeles

de madres abatidas por el irreductible cáncer

viajaran inmediatamente hacia la muerte

dejando el germen de sus vientres en su estación más celeste

en la más ingenua de las etapas de la vida de los hombres

en la infancia, más dolidas por la separación inevitable

de sus hijos, más preocupadas por las atenciones

que ellos necesitaran en el peregrinar ineludible

de sus existencias terrenas que por el dolor persistente

e irresistible con que la cruel enfermedad absorbe sus fuerzas.

Quisiera tener la lucidez para decirles a esas madres

que saben su destino cercano e inamovible

la razón por la cual ellas

en plenitud de su amor hacia sus hijos

Políticos, de Noe Fajardo Pérez

Una más de políticos:
Políticos indecentes
de alma renegrida,
con panzas prominentes
y palabras sin esquina.
Acostumbrados a la lente
y excelentes comidas,
muñecos, fardos elocuentes
de carne corrompida.
Nos imaginan penitentes,
tontos, bobos sin medida.
Corderos para su vientre
de buitres y homicidas!

7 de mayo de 2013

La cola de la esperanza, de Ma Socorro Aragón Mena


LA COLA DE LA ESPERANZA


  Si de algún mito puedo decir que no ha cumplido para mí esa función primordial de los  mitos que es  dar una explicación más o menos convincente de la realidad o   proporcionar algún alivio a  los temores íntimos de los seres humanos, ese es el mito de Pandora. Un mito que se ha popularizado entre nosotros, en  la expresión “abrir la caja de Pandora” para referirnos a la provocación en cascada de todas las desgracias  posibles. Es un mito conocido: nos cuenta que la cólera de Zeus contra Prometeo -por haber  robado  éste el fuego a los dioses para entregárselo a los hombres-  se resolvió con la creación de la primera mujer, Pandora, nombre que puede significar “la que concede todos los dones” pero a la que,  por el contrario, se atribuye  el haber  dejado escapar todos los males de la tinaja  donde los tenía  encerrados  su esposo Epimeteo, hermano de Prometeo.
Hasta aquí tendría  el relato un sentido más o menos clarificador  del origen  de nuestras tribulaciones, atribuído a una mujer como sucede con  la Eva del relato bíblico. Pero el misterio y la incertidumbre aparecen cuando la leyenda nos cuenta que no salió al exterior todo lo que había en aquel recipiente   lleno de desgracias, sino que en el fondo  quedó  encerrada LA ESPERANZA. Alguna tradición  nos cuenta que  ésta quedó atrapada en la boca  de la tinaja cuando Pandora  quiso taparla  para interrumpir  aquella temible escapatoria. Pues bien,  de aquí arranca la perplejidad en  la que me ha sumido  siempre este relato: ¿qué hacía  allí la Esperanza en compañía de todos los males?  ¿ era también uno de ellos? ¿ no se le permitió salir porque siendo un bien no cumpliría la misión de castigo que pretendía Zeus?.El refrán  español que  dice que la esperanza es lo último que se pierde tampoco resuelve ese carácter ambiguo…
  

Los intereses creados, de Francisco Muñoz Soler


LOS INTERESES CREADOS


Los intereses creados convierten

la verdad en demagogia,

la libertad en bien colectivo,

el progreso en materiales de consumo

y la felicidad en un seguro de vida para después de la muerte.

Flor de desierto, de Noe Fajardo Pérez

FLOR DE DESIERTO

Flor del desierto
corazón de nopal,
alimento del pueblo
con alma de chaman.

Pétalos en el cielo
sobre tuna y cardonal.
¡¡Sagrado sustento
de raza señorial¡¡

4 de mayo de 2013

Revista Literaria ENTRE LÍNEAS

Recomiendo la lectura de este excelente blog literario (REVISTA LITERARIA ENTRE LÍNEAS) cuyo nombre alude a una lectura minuciosa. Haga click encima del título del blog... y a leerlo.

El chico de la silla de ruedas, de Eduardo Nabal Aragón


EL CHICO DE LA SILLA DE RUEDAS
EN EL CORAZÓN DE LOS CHAPEROS ANIDAN MARIPOSAS DISECADAS



Guión teatral  basado en el relato homónimo de Víctor Ablanedo.


Personajes:

Nacho
Iván
Andrés
Madre de Andrés


(Un piso modesto pero coqueto. Un salón amueblado modestamente con una televisión y una biblioteca con un teléfono y un montón de revistas y periódicos desordenados. Dos habitaciones al fondo, dos dormitorios con dos camas grandes. La cocina queda fuera de nuestra vista. Entra Iván, un chico atractivo, tira la gorra sobre los sofás frente al televisor y se dirige al público)

IVAN: Me llamo Iván y trabajo en este edificio. Un edificio elegante, mitad viviendas, mitad bloque de oficinas. Lleno de médicos, abogados y gente dedicada a profesiones liberales. Como nosotros.  No sabría muy bien decir porque  me dedico a esto. Vendo sexo a cambio de un poco de dinero. Para este trabajo son necesarias tres cualidades: La primera, ser joven.  Con más de treinta ya puedes ir pensando en la jubilación. Dos, no fallar nunca. Es decir, estar siempre a punto. Y la tercera, bueno, estar bien dotado. Parece ser que eso a la gente le da mucho morbo.  Muchos piensan que este es un oficio degradante. Dicen que preferirían robar, matar o fregar suelos antes que trabajar de putos. Allá ellos. A mi no me va nada mal. También hay quién cree que todos los clientes son viejos, gordos y decrépitos. Yo puedo aseguraros que eso es falso. Suelen ser hombres de mediana edad y también los hay jóvenes y atractivos. Si os soy sincero, creo que debería ser yo el que pagara por estar con alguno de ellos.

Lectura del cuento EL EXTRAVÍO, de Pedro Merino

Compilación de poemas de Eduard Vladimirovich Ferinov (Eduardo Fernández Fernández)


A MI COMPAÑERA, LA LLUVIA



Espero que un día acicales mi esqueleto

y difumines el exceso de esta atmósfera

que te pulveriza en gotas sobre la cuesta,

que hagas brotar sobre mi cama de cieno

un vergel de siemprevivas libres de abrojos.

Será tributo tintineante al paso de los años

que han resbalado como cántaros de exilio,

desde tus cabellos de plomo como lágrimas,

como las lágrimas atronadoramente silentes

que no he de arrancar del cerco de mis ojos,

como los sonidos agudos del aire bronquial

que emiten los moribundos en su hipoxia,

como los acentos nuevos ya desvanecidos

con que nos coronó el limbo de la ausencia.

En fin, como signos de soledad en multitud

que nos encandilan los muros de tinieblas.




© Eduardo Vladímir Fernández Fernández,18 de septiembre de 2012


Diciembre, de Francisco Muñoz Soler


DICIEMBRE


Diciembre última hoja prendida

de un alicaído y ajado calendario

que triste se despide en su caída

con la llegada del invierno áspero.

Se desearán las clásicas bienaventuranzas

se regalarán millones de obsequios

pero no se remediará

el frío y la prisión de unos forzados.

La nostalgia del calor de sus hogares

es el mayor anhelo de esa juventud violentada

que se pregunta las razones que le apartaron

del gozo de sentirse persona.