"Ustedes brillan en lo oscuro" (2022) de Liliana Colanzi y "Los afectos" (2015) de Rodrigo Hasbún funcionan como los ejemplos perfectos para contrastar las propuestas de ambos autores, ya que ambas obras desafían la linealidad temporal para explorar la memoria, pero desde dimensiones radicalmente distintas.
En "Ustedes brillan en lo oscuro", Colanzi utiliza técnicas narrativas que expanden el tiempo hacia una dimensión geológica y no meramente humana. En el cuento homónimo, la autora entrelaza la historia del accidente radiactivo de Goiânia con la vida de una cueva a lo largo de miles de años. Su lenguaje mezcla la precisión científica con imágenes poéticas de mutación y degradación. El mensaje central de Colanzi en esta obra es una profunda advertencia sobre el Antropoceno: expone cómo las heridas que la humanidad inflige al planeta (a través de la explotación y la tecnología desbocada) sobreviven por generaciones, convirtiendo el entorno en un espacio hostil pero extrañamente luminoso.
Por el contrario, en "Los afectos", Hasbún reduce el foco hacia una escala estrictamente humana y doméstica a través de la reconstrucción ficcional de la familia Ertel en Bolivia. La técnica narrativa aquí es una polifonía íntima: la novela se fragmenta en las voces de las hijas de Hans Ertel (un cineasta y explorador nazi que se asienta en el país). Hasbún maneja un lenguaje del despojo, donde la elipsis y lo que no se dice sostienen el drama familiar y político. Su mensaje no indaga en el cosmos ni en la radiación, sino en la herencia del trauma histórico y el colapso de los vínculos afectivos. Para Hasbún, la militancia guerrillera o la obsesión por el paisaje son huidas de un hogar deshecho por el desarraigo.
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"Criticar no es morder; es señalar con noble intento el lunar que desvanece la obra de la vida", José Martí.