"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca", Jorge Luis Borges
30 de octubre de 2016
El Mundito de los Libros: Conozcamos a: Silvia González Delgado
El Mundito de los Libros: Conozcamos a: Silvia González Delgado: ¡Hola Lectores! He renovado esta sección, para dar a conocer a los escritores que me gustan, los que quisiera conocer, los que me hicieron ...
22 de octubre de 2016
Los lazos vulnerables de la amistad
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| Imagen de la película animada "El principito", dirigida por Mark Osborne, con guión de Irena Brignull, basado en la novela homónima de Antoine de Saint-Exupéry |
"Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no se dan tiempo para conocer nada. Compran todo hecho en las tiendas. Pero como en las tiendas no venden amigos, los hombres ya no tienen amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!".
Fragmento de El pequeño príncipe de Antoine de Saint-Exupéry
"Amistades que son ciertas nadie las puede turbar", expresa Miguel de Cervantes Saavedra en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Sin embargo, ¿cuántos compartimos esa afirmación? La amistad es vaso frágil, siempre en peligro de quebrarse; puede constituir también un espejismo.
Una relación amistosa requiere entrega mutua, esfuerzo y sacrificio de las dos partes. Escuchar es uno de los mejores regalos que podemos brindarle a un amigo. Valorar las virtudes y pasar por alto los defectos es otro requerimiento para una buena amistad. La confidencialidad es menester indispensable de toda relación saludable. Debemos perseverar en cumplir nuestras promesas para fundamentar la confianza que deseamos en nuestras relaciones.
Hay muchas herramientas a nuestro alcance para cultivar una amistad. Si bien, la experiencia de perder a un amigo nos ha ocurrido a todos. Muchas veces, no están a nuestro lado en el momento difícil. En el peor de los casos, han muerto o, simplemente, han cambiado. También nosotros variamos sin darnos cuenta. ¿Alguna vez te has sentado a contar los amigos que has perdido por el mero hecho de que éstos, o tú, han cambiado? Es el caso de quien súbitamente pierde sus amigos de la taberna porque ha dejado de beber.
Gran parte de nuestros amigos de la infancia han emprendido disímiles rumbos. Puede ser que vivan en lugares distantes, que ocupen posiciones sociales diferentes, que respondan a intereses disímiles. Todo cambia: nuestras inclinaciones, anhelos, prioridades, energías, pasatiempos, gustos. Lo que nos atraía en una época, hoy puede ya no cautivarnos.
A veces, perdemos a los amigos y hasta a los familiares en competencias y altercados de diferentes índoles. Vivimos en una sociedad competitiva, en un entorno donde se nos inculca el sobresalir, el triunfar. Perdemos o ganamos amigos en este proceso, o, mirándolo desde otra perspectiva, ellos nos ganan o nos pierden.
Sin embargo, la pérdida más dura es la de un familiar. Los niños crecen juntos. Pasan los años y se separan. Lo que fuera una relación hermosa e intensa llega a perder su encanto. Si le agregamos las discrepancias, los altercados sobre propiedades o herencias, o, simplemente, los celos enfermizos, atestiguaremos cómo una armoniosa relación familiar puede transformarse en un infierno.
Mantener una amistad conlleva a veces la lucha entre los valores más elevados del hombre, el ideal iluminado, y la parte más burda de la realidad, sujeta a una sociedad donde la doble moral y la manipulación en muchos casos determinan el éxito. De esta parte retorcida, se deriva, en cierto sentido, el concepto del falso amigo, aquel o aquella que espera beneficiarse de nuestra relación económica o socialmente. Es el tipo de amigo que nos abandona cuando las cosas comienzan a marchar mal; a quien no le interesa otra cosa que aprovecharse de lo nuestro.
También perdemos seres queridos por el resentimiento. Cuando no somos amados o tratados de la manera que anhelamos, nos resentimos. Por otra parte, muchas veces tememos decirles nuestra verdad (o verdades) por el temor a que se alejen. No compartimos nuestros sufrimientos y aparentes debilidades para no ser incomprendidos y rechazados.
Se lee en el evangelio según San Juan: "Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos". Quizá nuestro afecto, y el que cuestionamos en otros, no alcance tal magnitud. De seguro, más de una vez hemos recibido lecciones por experiencias amargas. Si no fuera así, la palabra 'decepción' no apareciese en nuestros diccionarios. Sin embargo, es posible que alguna vez hayamos ignorado el apesadumbrado toque del prójimo a nuestra puerta. ¿Lo recordamos, lo admitimos? Por lo general, sólo nos percatamos de las faltas ajenas y no reconocemos las nuestras.
De la misma manera que debemos estar preparados para perdonar los errores ajenos, es nuestra obligación reconocer los nuestros y articular ese acertado ‘lo siento’, que bien puede salvar una relación vulnerada. Ya lo dijo Shakespeare: “Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba, engánchalos a tu alma con ganchos de acero”.
3 de octubre de 2016
13 de septiembre de 2016
Cómo publicar en AMAZON: ebook y libro impreso.
Por otra parte, en www.createspace.com, otra compañía de Amazon, es la variante, en este caso, del libro impreso. Es muy fácil también, aunque está en inglés.
NOTA: haz clic en los enlaces para la creación de un ebook, o libro electrónico, y para un libro impreso.
8 de septiembre de 2016
LOS ABUELONES
LOS ABUELONES
Cuento
El tiempo se detuvo en aquella casa. Todo en ella evocaba el fulgor de tiempos pasados, tiempos de prosperidad, amor, e intimidad.
Ellas no recordaban cómo se habían envejecido. El tiempo las sorprendió y un día al mirarse al espejo casi no se reconocieron.
Ellas no recordaban cómo se habían envejecido. El tiempo las sorprendió y un día al mirarse al espejo casi no se reconocieron.
–¿Somos nosotras? –le preguntó Bernarda a Lorenza. Estaban en la pequeña saleta donde jugaban canasta. Un gran espejo cubría la pared de al lado de la puerta que comunicaba con el corredor.
–Sí, somos nosotras. Un poco mas viejas y cansadas –contestó Lorenza–. Pero, ¿no te habías dado cuenta, Bernarda? El tiempo se detuvo, solo los abuelones que adornan el pasillo no envejecieron. Siguen igualitos, serenos y con aquella mirada austera que de niñas nos intimidaba. ¿Te acuerdas, Bernarda,?
–Sí, sí, por supuesto. Le teníamos terror.
Los abuelones en cuestión eran dos inmensos bustos de sus tatarabuelos, tallados a mano por un artista afamado de la época. Durante generaciones habían permanecido sin inmutarse sobre sus pedestales en el pasillo central de la casona.
Bernarda no recordaba cuánto tiempo había pasado desde que se quedaron solas. Primero partieron sus padres, quizás por el camino de luz del que muchos hablan. Después poco a poco los otros se fueron en un viaje sin regreso, pero a tierras extrañas: los primos, los tíos y los hermanos.
De noche en la vieja casona se escuchaban pasos y ruidos extraños que procedían de la planta alta. Ellas preferían quedarse en los dormitorios de la planta baja, como decía Bernarda, por si sucedía algo no tener que bajar las escaleras, porque ya no estamos para esos trotes. Siempre le tocaba subir a ver qué sucedía a la pobre Tete, la antigua sirvienta, que se quedó para acompañarlas. No es que fuera joven, era casi una octogenaria como ellas. Tal vez unos cinco años menos, pero había estado al servicio de esa familia tantos años que, cuando llegó el momento de irse, prefirió quedarse porque le daba terror dejarlas solas y abandonadas a su suerte. Las hermanas eran mujeres que no estaban preparadas para los nuevos tiempos.
Habían crecido en un ambiente refinado y era muy poco lo que podían hacer. Nunca se ocuparon de labores domésticas y no sabían ni freír un huevo, así que Tete se quedó para que no murieran de inanición.
Aquella casa parecía un museo, llena de porcelana fina, de muebles antiquísimos y de muchas historias contadas por sus dueñas.
Aquella casa parecía un museo, llena de porcelana fina, de muebles antiquísimos y de muchas historias contadas por sus dueñas.
La casona había pertenecido siempre a la familia. Entre patios, jardines y cochera tenía más de dos acres. La más joven de las dos, Lorenza, había sido también la más liberal. Se había casado y se había divorciado un par de veces. Si miramos que, a la sazón, tenía como unos 79 años, estaremos de acuerdo en que sí lo fue. Eran tiempos en que las mujeres no tenían ese tipo de comportamiento. Solían ser más discretas. No estaba muy bien visto en sociedad, pero a ella eso no le importó mucho.
Era delgada y no muy agraciada, pero, según sus propias historias, era muy aceptada por el sexo opuesto, porque resultaba divertida, le gustaba el trago y también fumaba. En fin, que era un poco bohemia. Bernarda por su parte era más recatada, sin ningún tipo de belleza que podamos describir, pero había logrado casarse y tener un hijo que hacía muchos años se había ido al Viejo Continente y nunca regreso. En su soledad y ocio solo contaban con algunas viejas amigas con las que se reunían cada martes para jugar canasta y compartir algún refrigerio.
Pero el placer mayor que ambas tenían era la hora del té, que contra viento y marea habían tratado de mantener. Era una tradición para ellas. Preciosas tazas de porcelana francesa de Limoges, vasos de Baccarat traídos de la region de Lorena, hermosas servilletas del más fino lino de la India, bordadas a mano con hilos de seda, conformaban el servicio del té, que era servido en una antigua bandeja de plata, reliquia muy bien guardada de uno de sus ancestros, un Marqués de gran renombre y pomposo título nobiliario. Pequeñas galletas y bollitos de pan con crema eran el toque dulce que su sirvienta, tan vetusta como ellas, preparaba.
Cada noche, al quedarse solas, solían sentarse con Tete y conversar de sus antepasados, recordando la hermosa vida que habían tenido.
Vivían aferradas a un tiempo que se fue, pensando que en algún momento podía pasar un milagro y que recuperarían su finca, la casa de la playa y todas sus posesiones, incluidos los panteones del cementerio.
Recordaban con nostalgia sus tiempos de juventud en la finca de su tatarabuelo, el Marqués español, pero sus anhelos no se cumplieron. En la finca ya no había cosechas, la casa de la playa se colapsó ante el inmenso mar y los panteones del cementerio se convirtieron en ruinas que sólo daban cobijo a raíces y plantas, alimentadas por el abono de los restos del Marqués y de otros antepasados.
Fue necesario decir adiós a las obras de arte, a los muebles, a la porcelana fina y a las vajillas de plata. Eran tiempos de supervivencia, había que resistir. Solo los bustos de los abuelones quedaron como recuerdo de su antigua grandeza y significaban mucho para ellas. Bernarda y Lorenza se quedaron en pie manteniendo su orgullo y su honra hasta el final. Este ya había llegado, solo que ellas no se habían percatado.
Copyright©2014.
Berenice Morales7 de septiembre de 2016
Las babas de don Gabriel
Hola a todos,
quiero hablaros de mi primera novela publicada, Las babas de don Gabriel. En ella podréis encontrar doce personajes, cada uno con voz propia, que nos narran su vida en primera persona.
El entorno donde se desarrolla la novela es original, y sus protagonistas nos hablan con un lenguaje llano y sencillo.
Os dejo uno de los comentarios que han hecho los lectores en Amazon.
Gracias.
https://www.amazon.es/dp/B01G7RDJ5M
EN UNA PALABRA: EXTRAORDINARIO,
29 de julio de 2016
quiero hablaros de mi primera novela publicada, Las babas de don Gabriel. En ella podréis encontrar doce personajes, cada uno con voz propia, que nos narran su vida en primera persona.
El entorno donde se desarrolla la novela es original, y sus protagonistas nos hablan con un lenguaje llano y sencillo.
Os dejo uno de los comentarios que han hecho los lectores en Amazon.
Gracias.
https://www.amazon.es/dp/B01G7RDJ5M
EN UNA PALABRA: EXTRAORDINARIO,
Por
Compra verificada
Esta opinión es de: Las babas de don Gabriel (Versión Kindle)
Aconsejar la lectura de esta novela, porque lo
es aunque esté estructurada como relatos de cada uno de los
protagonistas, no es solo una recomendación, sino una exigencia para
quien quiera sumergirse en una lectura atrapante. Tan importante es lo
que se cuenta como la manera de hacerlo. Y la forma en la que la autora
muestra su historia es fascinante. Nueve personajes mundanos, (quizá
alguno no tanto) y otros tres de los que el lector jamás podría esperar
su aparición. No, no os lo voy a desvelar.
Las historias cotidianas se cruzan con el elemento fantástico con una naturalidad tan sorprendente como conseguida. Porque las vidas de los personajes son algo más su propia historia, la novela es un lienzo en el que se muestra un elenco de pasiones, deseos, ilusiones, miedos, pecados, tentaciones… Es difícil no identificarse con alguno de ellos, eso sí, si somos honestos con nuestros defectos.
La “chusma” de don Gabriel deberá rendir cuentas de sus actos, tanto por acción como por omisión. ¿De qué manera y ante quién? Tendréis que leerlo para saberlo.
Un libro que invita a una segunda lectura para comprobar el minucioso trabajo de la autora para no dejar cabos sueltos, para admirar la manera en la que cada historia encaja con las otras con precisión de cirujano. Para darse cuenta de que cada personaje vive, respira y habla con voz propia.
Conseguir doce voces narrativas creíbles es algo que merece la pena leer.
Y disfrutar.
Las historias cotidianas se cruzan con el elemento fantástico con una naturalidad tan sorprendente como conseguida. Porque las vidas de los personajes son algo más su propia historia, la novela es un lienzo en el que se muestra un elenco de pasiones, deseos, ilusiones, miedos, pecados, tentaciones… Es difícil no identificarse con alguno de ellos, eso sí, si somos honestos con nuestros defectos.
La “chusma” de don Gabriel deberá rendir cuentas de sus actos, tanto por acción como por omisión. ¿De qué manera y ante quién? Tendréis que leerlo para saberlo.
Un libro que invita a una segunda lectura para comprobar el minucioso trabajo de la autora para no dejar cabos sueltos, para admirar la manera en la que cada historia encaja con las otras con precisión de cirujano. Para darse cuenta de que cada personaje vive, respira y habla con voz propia.
Conseguir doce voces narrativas creíbles es algo que merece la pena leer.
Y disfrutar.
30 de agosto de 2016
Los juicios literarios en el Quijote
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Mediante "El escrutinio de la
biblioteca", el propio Cervantes emite juicios sobre las obras literarias
de su época
|
Por Leonardo
Venta
La primera parte
de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es precedida por un prólogo, escrito por el
propio autor, matizado por destellos mordaces que, entre otros elementos, se
mofa de la afectación erudita de la literatura de su época: “- Porque, ¿cómo
queréis vos que no me tenga confuso el qué dirá (…) cuando vea que (…) salgo
ahora, con todos mis años a cuesta, con una leyenda (…) sin acotaciones en las
márgenes y sin anotaciones en el fin del libro, como veo que están otros libros
(…) tan llenos de sentencias de Aristóteles, de Platón y de toda la caterva de
filósofos, que admiran a los leyentes y tienen a sus autores por hombres
leídos, eruditos y elocuentes?”.
En las valiosas notas preparadas
por Francisco Rico Manrique para la Edición del IV Centenario del Quijote,
2004, realizada por la Real Academia, apunta el filólogo y académico catalán:
“Al publicarse el Quijote , la literatura romance de mayor prestigio era la que
se presentaba como inspirada por la alta cultura clásica y formulada en un
lenguaje sólo accesible a los más doctos (…) ‘Turba lega’ llamaba Góngora a
quienes no exhibían ‘ático estilo, erudición romana’; y como ‘ingenio lego’ se
definía Cervantes a sí mismo en el Viaje del Parnaso”.
Hay quienes opinan que la
universalidad y prestigio del Quijote se debe a un zarpazo de suerte de
Cervantes, con lo que no estamos de acuerdo; ya que al adentrarnos en la
novela, y descubrir el vasto conocimiento que Cervantes tenía de los escritores
de su época, nos convencemos cada vez más de que no hubo tal lúcida estrella,
sino la elaboración de una obra monumental que refleja y analiza el profundo
caudal literario que le precedió.
El prefacio está poblado por
hilarantes poemas: décimas de cabo roto, sonetos, que encomian la propia obra del autor, a la
usanza de aquel tiempo, para tutearse con piezas como el Amadís de Gaula de
Garci Rodríguez, que tuvo un éxito sólo comparable con el de las superventas
contemporáneas.
En el prólogo a la segunda edición
que la Editorial Porrúa realizó del
Amadís de Gaula, en 1971, el profesor de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UNAM, Arturo Souto Alabarce
expresa:
“Quizá sea
exagerado pensar que sin el Amadís no se hubiera escrito el Quijote, pero lo
cierto es que Cervantes hace más que imitar la estructura, la trama de la obra.
En este aspecto lo sigue casi a paso a paso, pero es en cosas más profundas,
esenciales, donde Cervantes encuentra una fuente de inspiración: la fidelidad
amorosa del Amadís; el hecho de que declare, más de una vez, no necesitar la presencia física de Oriana,
pues la tiene siempre en su corazón, en su fe; y queda por subrayar todavía el
hecho de que Garci Rodríguez, en Las sergas de Espladián, inicia el juego
cervantino de la intromisión del autor en las andanzas de sus personajes, el
juego de la nivola que aprovecharían mucho más tarde Unamuno y Pirandello y que
es uno de los elementos cruciales en el desarrollo de la novela moderna".
Ser caballero era el anhelo del tal
Alonso Quijano, que enloquece leyendo libros de caballerías, y en su noble
saludable locura, enfrentándose a la hostilidad burda de la existencia, contra
toda lógica, se hace caballero medieval, para desarmarnos de nuestra rígida
sensatez de “leyente”. Para estar a tono con Cervantes me valgo del arcaísmo
“leyente”, empleado en el Quijote, y no el de lector, como corresponde al
castellano actual.
Un cura y un barbero revisan los
libros que han enloquecido a nuestro caballero andante, y lanzan a la hoguera
aquellos que encuentran responsables de su mal. No sin antes el sacerdote, que
representa la fuerza inquisitorial y la ilustración en manos de pocos, y el
barbero, que, en contraste, simboliza el vulgo, en su función iletrada de
obedecer ordenes, emiten juicios que obviamente provienen del mismo Cervantes
sobre las obras de su época.
Asimismo, en su primera gran y más
célebre aventura junto a su escudero Sancho, don Quijote se enfrenta a molinos
que cree gigantes, y después de caer ante el primero de ellos, totalmente
lastimado, al escudero señalarle su grave error, con insuperable maestría
imaginativa el Quijote insiste en que el sabio Frestón, el mismo que le había
robado los libros, había transformado a los gigantes en molinos al momento de
encimarse sobre ellos para robarle la gloria de su hazaña.
Con respecto a la excusa que le da
su sobrina al Quijote sobre la desaparición de los libros que le causaban su
locura, confiscados por el cura y el barbero, leemos en el capítulo VII de la
Primera Parte de Don Quijote: “(…) un encantador que vino sobre una nube una
noche (…) entró en el aposento , y no sé lo que se hizo dentro , que a cabo de
poca pieza salió volando por el tejado y dejó la casa llena de humo; y cuando
acordamos a mirar lo que dejaba hecho, no vimos libro ni aposento alguno (…) –
No sé –respondió el ama– si se llamaba Frestón o Fritón (...)”. A quien se
refiere el texto es a Fritón, el mago y supuesto autor de Don Belianís de
Grecia.
Por otra parte, Cervantes no cesa
la crítica literaria que había iniciado en “El escrutinio de la biblioteca”,
capítulo VI. En los capítulos XLVII y XLVIII
–si convenimos en que el autor se vale del canónigo de Toledo para
emitir sus juicios literarios– concluiremos
que desfavorecía las “fábulas que llaman milesias, que son cuentos disparatados
que atienden solamente a deleitar”, mientras pondera las “fábulas apólogas, que
deleitan y enseñan juntamente”; además, opina que el elemento fantástico (que
el canónigo llama ‘mentira’) en la literatura resulta más aprovechable “cuanto
más parece verdadera y tanto más agrada cuanto tiene más de lo dudoso y
posible...", lo que se acerca al concepto que tenemos hoy de suspenso.
En el capítulo XLVIII de la
Primera parte, constatamos la manera en que al curan le exasperan los
anacronismos, la desfiguración de lo histórico y las invenciones de milagros:
“Pues ¿qué si venimos a las comedias divinas?
¡Que de milagros falsos fingen en ellas, qué de cosas apócrifas y mal
entendidas, atribuyendo a un santo los milagros del otro!”. Incluso, divisamos
abiertos ataques a su archienemigo Lope de Vega, cuando el canónigo señala:
“(…) véase por muchas e infinitas comedias que ha compuesto un felicísimo
ingenio de estos reinos con tanta gala, con tanto donaire, con tan elegante
verso, con tan buenas razones, con tan graves sentencias, y, finalmente, tan
llenas de elocución y alteza de estilo, que tiene lleno el mundo de su fama; y
por querer acomodarse al gusto de los representantes, no han llegado todas,
como han llegado algunas, al punto de la perfección que requieren”.
En tanto, en el capítulo III de la Segunda
parte se nos presenta, a través del bachiller Sansón Carrasco, la reflexión sobre
el texto en sí. Carrasco es lector de la obra del historiador moro Cide Hamete
Benengeli, que en la ficción, aparece como primer autor del Quijote, y al que
se refiere expresando que “hay diferentes opiniones, como hay diferentes
gustos”, para luego, entre otras observaciones, esgrimir un juicio sobre la
Poética de Aristóteles: “(…) pero uno es escribir como poeta, y otro como
historiador: el poeta puede contar o cantar las cosas, no como fueron, sino
como debían ser; y el historiador las ha de escribir, no como debían ser, sino
como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna”.
Isaías Lerner, en su estudio sobre
‘la parodia e invención’ en la Segunda parte del libro, sugiere la necesidad
del autor en legitimar la obra, a través del auto examen, como comprobamos en
los juicios sobre la novela emitidos por Carrasco en el capítulo III. “Pero de 1605 a 1615, Cervantes debió
enfrentar el desafío de la creciente popularidad de su libro, la necesaria
atracción de otros lectores y la aparición de un apócrifo en 1614, cuando más
de la mitad de su Segunda parte estaba ya escrita”, afirma Lerner. En el
capítulo V, aparece “la intervención del traductor inventando en la Primera
parte para parodiar la fórmula de los libros de caballería que proponía el
encuentro de un misterioso manuscrito en lengua ignota”, agrega Lerner. En la
Segunda Parte, el lector descubre que el traductor es igualmente censor: “(…)
venían tres labradoras sobre tres pollinos, que el autor no lo declara”.
En el capítulo LIX, Cervantes
arremete contra la Segunda parte apócrifa de Don Quijote, escrita por Alonso
Fernández de Avellaneda. En una venta se habla sobre dicha versión: “– ¿Para
qué quiere vuestra merced, señor don Juan, que leamos estos disparates, si el
que hubiere leído la primera parte de don Quijote de la Mancha no es posible
que pueda tener gusto en leer esta segunda?". Don Quijote la llama falsa:
“(…) es que yerra y se desvía de la verdad en lo más principal de la historia”.
Desde el mismo primer párrafo del
prólogo al Segundo Libro, el de 1615, Cervantes arremete contra el apócrifo
publicado por Avellaneda, con pie de imprenta en Tarragona, en 1614. Además, en
el mismísimo vasto párrafo final de su inmortal novela, Sancho expresa: “(…)
solos los dos somos para en uno, a despecho y pesar del escritor fingido y
tordesillesco que se atrevió o se ha de atrever a escribir con pluma de
avestruz grosera y mal deliñada las hazañas de mi valeroso caballero”.
El tema de Avellaneda y su tan
odiada por Cervantes novela apócrifa, vuelve a resurgir en el capítulo LXX. Aquí,
Cervantes lo sitúa en el preámbulo del Infierno, así como emplea la técnica de
alejamiento del autor de los juicios emitidos en el texto, mediante el empleo
de un narrador ambiguo: “Dijo un diablo a otro: ‘Mirad qué libro es ése’. Y el
diablo le respondió: “Ésta es la Segunda parte de la historia de don Quijote de
la Mancha, no compuesta por Cide Hamete, su primer autor, sino por un aragonés,
que él dice ser natural de Tordesillas". Sonreímos, inmediatamente,
gracias al espléndido ingenio cervantino, al leer: “Quitádmele de ahí,
–respondió el otro diablo– y metedle en los abismos del infierno, no le vean
más mis ojos".
Al llegar el final del amado libro,
su fantasioso protagonista yace en el lecho de muerte. Recibe al cura, al
bachiller, al barbero y a su entrañable amigo escudero. Recobra el juicio, lo
que constituye la anagnórisis del teatro griego: vuelve a ser Alonso Quijano y
reniega de los libros de caballerías. Pulsando los latidos demoledores de la
muerte, se confiesa y realiza su testamento. Después de tres días de
agonía, muere.
En el largo párrafo que baja el
telón de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Cervantes arremete
nuevamente contra Avellaneda, y pone en tela de juicio las historias de los
libros de caballerías; “(…) a quien advertirás [Avellaneda], si acaso llegas a
conocerle, que deje reposar en la sepultura los cansados ya podridos huesos de
don Quijote, y no le quiera llevar, contra todos los fueros de la muerte, a
Castilla la Vieja, haciéndole salir de la fuesa, donde real y verdaderamente
yace tendido de largo a largo, imposibilitado de hacer tercera jornada y salida
nueva: que para hacer burla de tantas como hicieron tantos andantes caballeros,
bastan las dos que él hizo tan a gusto y beneplácito de las gentes a cuyas
noticias llegaron, así en éstos como en los extraños reinos".
20 de agosto de 2016
Literatura para niños, de Pedro Merino
Hola, amigos: les quiero anunciar en este blog donde confluyen varios autores latinoamericanos, la disponibilidad en Amazon y CreateSpace de mi libro sobre cuentos infantiles-juveniles, sobre todo para niños de entre 8 y 12 años. Aquí la sinopsis de CUENTOS PARA NIÑOS. También están seis partes del libro, con dos y tres cuentos, para hacer más asequible su adquisición y su lectura.
12 cuentos para niños desde 8 hasta 12 años, especialmente, donde cada historia hace soñar y razonar en esa edad más temprana respecto al cuidado de los animales, su alimentación, el medio ambiente, la interacción con otras mascotas de su especie y de otras especies en un mundo cada vez más hostil para el entorno animal que ve reducirse, año tras año, su espacio en la convivencia con el hombre.
CONTIENE cerca de 100 ilustraciones a color que explican cada cuento.
Más cubiertas del libro que está divido en seis partes. Si desea adquirir el volumen completo, la mejor opción sería Cuentos para niños.
29 de julio de 2016
Yo no sé del amor.
Yo no sé del amor.
Yo no sé de esas cosas del corazón donde se duermen todos los sentidos y el invierno se derrite como una vela, no sé de esas alturas que parecen ser cosas de adultos donde sin importarles caer sobre la cuesta, se lanzan tapándose los ojos.
No sé de aventuras y conquistas, de pañuelos perfumados o pasiones y besos de una noche, menos de melancolías o eternos recuerdos, de músicas llenas de historias azules.
No hay nada más bello eso creo, que creer en un cuello y unos labios, quedarse con los recuerdos más dulces de la oscuridad como un gesto generoso sobre tu pecho.
Pero hay quienes creen que los sueños y el amor se parecen, que se balancean con la misma satisfacción, que son la misma costumbre y los mismos juegos.
Hay quienes creen que el amor persigue pintarse en una pared o en el calor de un poema, que pasea por buenas manos cuando se toman un café o se fuman unos puros, otros creen que se ofrece como una noche descalza y desnuda, o como un día de primavera en domingo.
Después de tanto indagar, puede que si te acuerdas de mí mujer y del instante aquel donde sobre las uvas como un ladrón te robé toda tu sonrisa para quedármela mía, entonces el amor se le ocurrirá seriamente plantarse bajo el cielo, y creer en nosotros sin distraerse.
Tony Pichs.
Poeta Cubano
Copyright@2016
4 de marzo de 2015
A propósito de Escribiendo un ensayo
Muchas son las dudas sobre escribir un ensayo. Ese género literario
pertenece a la no ficción. O sea, es verificable. No tiene historia. No puedes
mentir.
Me centraré en detallarles dos grupos de ensayos: el de nivel medio o secundario
(principiantes) y el de nivel superior o profesional (expertos). Primeramente,
el ensayo consta de tres partes: introducción, desarrollo, y conclusiones. Y
puede tener cinco (5) o seis (6)
párrafos. Vamos a escribirlo en cinco
solamente. ¡No te compliques!
Ahora bien, antes de comenzar a escribir un ensayo, usted tiene que pensar
primero en las palabras claves que vas a seleccionar y que guarden relación con
el tema a investigar.
Primero que todo, tienes que escribir esas palabras en una hoja aparte.
Dichas palabras van a formar un brainstorm
cuya traducción del inglés al español es “tormenta de ideas”, las cuales vas a profundizar más adelante en
el ensayo.
Supón que entre los varios temas que te dieron a escoger aparece LA
TELEVISIÓN.
En seguida vas a escribir en esa hoja aparte diferentes términos
relacionados con la televisión. O sea, tienes que pensar rápido porque el
tiempo apremia en un examen.
A continuación esas palabras o términos que escribiste en esa hoja aparte
son: educativo, costo, informativo, periodistas, promocional, empleados, medio,
etc. Sin embargo, solo tres términos serán suficientes para la ¨declaración de la tesis¨, o thesis statement, en la
INTRODUCCIÓN. Dichos términos son: educativo,
informativo, y promocional. O sea, escogiste solo 3 (tres) términos o vocablos, no
cuatro ni cinco. ¡Solo tres!
El autor del Blog Quinta de la Caridad
NOTA: si deseas recibir gratuitamente una copia de Escribiendo un ensayo, favor de escribir a pmerino67@yahoo.com, o haga clic sobre el titulo para ir a Amazon.
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